domingo, 7 de octubre de 2018

Un momento... LA DESOBEDIENCIA ES MALA COMPAÑERA



UN MOMENTO PARA PENSAR EN DIOS
LA DESOBEDIENCIA ES MALA COMPAÑERA

Todos pasamos por cierta edad, o situaciones donde se piensa que solo uno tiene la razón, y aunque todos digan lo contrario.
Cuando se nos ha dicho que ciertas cosas no debemos hacer, y nosotros las hacemos, siempre encontramos justificaciones, aun cuando sabemos que hemos sido desobedientes.
Cuando el espíritu de desobediencia nos domina nos volvemos tercos, necios, y ciegos ante la verdad y justificamos nuestros actos por pura necedad con tal de continuar en nuestra desobediencia. Mientras estamos en desobediencia, somos incapaces de reflexionar en las consecuencias que vendrán e incapaces de distinguir entre lo que es bueno y lo que es malo. Es más, para demostrar que los demás están equivocados y que uno está en lo correcto, persistimos en hacer otras cosas que poco a poco nos van envolviendo más en el error. Eso es lo triste, cuando alguien está dominado por algo que es malo, y aunque sabe que está en desobediencia, no puede hacer nada para librarse porque hay otras fuerzas que lo dominan.
En Deuteronomio 17.16-17 DIOS dio tres prohibiciones a quienes serían reyes en Israel. No amontonar caballos porque cuando un rey posee un ejército de caballería se vuelve autosuficiente y soberbio que deja de confiar en Dios porque confía más en sus caballos. No tomar muchas mujeres como comúnmente lo hacían los reyes paganos porque las mujeres desvían el corazón hacia la idolatría y en vez de confiar solo en Dios, confía en otros dioses. No amontonar riquezas para sí, porque estas entorpecen tanto el alma, el cerebro y el corazón que llegan a creer que no necesitan ni de Dios ni de nadie más. Así que, tres cosas desvían el corazón de un rey, los caballos, las mujeres y la riqueza.
La Biblia dice que mientras Salomón se mantuvo bajo el temor de DIOS y en obediencia a su voluntad, la misericordia divina estuvo con él, y le cumplió todo lo que le prometió. Salomón, al considerarse así mismo, incapaz de reinar un pueblo como Israel, acudió a DIOS y le pidió sabiduría (2 Crónicas 1.10), pero DIOS le dio no solo sabiduría sino riquezas, gloria, pero no mujeres (1.11-12). Es muy importante observar que, una cosa es la prohibición de enriquecerse con oro y plata por su propia ambición, y otra cosa es llegar a ser rico por voluntad de DIOS. Pero al final de sus días Salomón desobedeció, porque no se conformó con la riqueza que DIOS le dio sino que él mismo busco enriquecerse más, (ambición).
La desobediencia comienza en el corazón, y cuando este deja de temer, respetar y amar a DIOS, es porque otras cosas han comenzado a sustituir a DIOS.
En este caso, fueron las tres cosas, el querer sentirse seguro y protegido con un ejército de caballería cual nunca se había reunido, hizo que su fe y dependencia en DIOS decayera.
El hacerse de un harén de mujeres no era más que una imitación del mundo, era un acto de autocomplacencia, y no de complacencia a DIOS.
Es muy triste saber, que el hombre más sabio del mundo, en un momento especifico de su vida, la sabiduría no le sirvió de nada, pues cayó con facilidad traicionado por su autosuficiencia, su inseguridad, su vanidad, y su falta de dependencia de DIOS.
El hombre, sin DIOS es nada, el hombre si no toma en cuenta a DIOS, aunque tenga todo, sigue siendo presa fácil de las mujeres, del dinero y de la fama.
La falta de fe se expresa en la desobediencia así como la fe se demuestra en la obediencia.
Lo que hizo Salomón, al desobedecer las tres prohibiciones estaba demostrando que ya no dependía solo de DIOS sino de otras cosas, (los caballos) que ya no confiaba en DIOS solamente sino en otras cosas, (dioses de sus mujeres), que ya no necesitaba mucho de DIOS sino de otras cosas también (riqueza). Salomón busco, la desobediencia, la cual lo llevó al fracaso. Aunque al final reconoció su error y escribió el libro de Eclesiastés, y en el capítulo 12:13 dice: “El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre”.
La desobediencia aunque la veamos bonita, atractiva, y que nos asegura un buen futuro, no solo es una mala compañera, sino que al final  paga mal. Apartémonos de ella y confiemos solo en DIOS.
Dios les bendiga abundantemente.

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