viernes, 26 de octubre de 2018

Leyendo... Oseas capítulo 7



LECTURA DIARIA:
Oseas capítulo 7

Dios lo ve y lo conoce todo.

Los gobernantes malvados se regocijaban en el pecado de sus súbditos.
El día de la coronación se celebraba con juergas y embriaguez.
Dios les dice. así han caído todos sus reyes; no hay entre ellos quien me invoque.
Ardían en sus pasiones, hallaban gratificación, y se encendían de nuevo en un ciclo interminable, como el hornero y su horno.
Tres reyes israelitas fueron asesinados durante la vida de Oseas: Zacarías, Salum y Pekaía. Sus relaciones exteriores y domésticas se vieron arruinadas debido a que se olvidaron de Dios y de su Palabra.
Como Israel había concertado alianzas con potencias extranjeras y asimilado otras culturas, había perdido la capacidad para identificar sus propios valores.
El pueblo de Israel se había casado con paganos y había adoptado sus estilos de vida pecaminosos.
Sus alianzas, en lugar de incrementar sus fuerzas, las había agotado.
La necedad de Israel se revela cuando piensa que puede encontrar ayuda en instancias humanas, como los poderosos reinos de Egipto y Asiria.
Dios quería redimirlos, y recuerda «Yo los redimí, » pero ellos rechazaron su oferta.
Oran por provisión, aunque se han rotos sus relaciones con el Proveedor.
A pesar de toda la disciplina y bendición que Dios le había dado, el pueblo de Israel insistió en determinar su propio curso, volviéndose a toda dirección menos hacia la única correcta. Así Israel abandonó su pacto con Dios, y su política externa era como un «arco engañoso». Todo parece fuerte y confiable, pero en el momento del combate la flecha no llega al blanco. Por causa de su política en contra de Asiria, los asirios destruirán a Israel mientras los egipcios, los supuestos aliados, se burlarán de Israel.

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