martes, 16 de octubre de 2018

Leyendo... Daniel capítulo 10



LECTURA DIARIA:
Daniel capítulo 10

El versículo 1 resume los capítulos 10-12. Se refiere al 536 a.C., unos dos años tras el retorno de Zorobabel.

Esta es la visión final de Daniel (536 a.C.). En ella recibe un discernimiento mayor en cuanto la gran batalla espiritual entre el pueblo de Dios y los que quieren destruirlo. Incluso hay más información detallada sobre el futuro, específicamente las batallas entre los reyes tolemaicos (del sur) y los reyes seléucidas (del norte). 
Antes de esta visión, Ciro permitió que los judíos regresaran a Jerusalén. ¿Por qué no regresó Daniel a Jerusalén? Probablemente ya era demasiado viejo para hacer el largo y difícil viaje (tenía más de 80 años). Sus deberes en el gobierno pudieron habérselo impedido. O tal vez Dios le dijo que no fuera para completar la obra para la cual lo había llamado.
La persona que vio Daniel era un ser celestial. Daniel tuvo una visión de la batalla entre los poderes sobrenaturales del bien y el mal.
Parece que Daniel está afligido debido a las noticias que continuamente recibe sobre la situación en Jerusalén. El mensajero celestial inspiraba temor y tenía una apariencia resplandeciente, a semejanza de los cuatro seres de Ezequiel 1.
La manifestación de seres celestiales refuerza el carácter divino del mensaje de Daniel.
La oposición a la respuesta de la oración de Daniel, es uno de los ejemplos más claros en el AT de que ejércitos de demonios se oponen a los propósitos de Dios, que las luchas terrenales a veces reflejan las que tienen lugar en los cielos, y que el ayuno y la oración pueden influir en su resultado.
El príncipe de Persia sería la cabeza de las fuerzas espirituales que comandarían a la pecadora Persia, especialmente en sus relaciones con el pueblo de Dios. Miguel es un antiguo ángel. No se explica la exacta naturaleza del conflicto ni por qué el mensajero no pudo derrotar al príncipe.
La influencia angélica sobre las naciones, ángeles. Algunos ángeles tienen influencia sobre determinadas naciones. El gobernante de Persia, un ángel malvado cuya habitación estaba en los lugares celestiales (el dominio invisible), intentó retener a los cautivos israelitas para que no regresaran a su tierra natal. Esto nos revela el gran dominio que tales principados y potestades de las tinieblas pueden ejercer sobre las naciones. En este mismo capítulo encontramos otros dos «príncipes» angelicales que gobiernan naciones: Miguel, «uno de los principales príncipes», gobierna y guarda las actividades de Israel y «el príncipe de Grecia», quien, tal y como fue profetizado, finalmente vendrá e impondrá su predominio sobre «el príncipe de Persia», que en aquel entonces prevalecía.
A pesar de que Dios envió un mensajero a Daniel, un poderoso ser espiritual (“el príncipe del reino de Persia”) lo interceptó durante tres semanas. Daniel continuó orando y ayunando fielmente, y el mensajero de Dios por fin llegó.
Daniel sintió temor ante esta visión, pero la mano del mensajero calmó sus temores; perdió el habla, pero el toque del mensajero la restauró; se sentía débil, pero las palabras del mensajero lo fortalecieron.
Aquí el mensajero anticipa su victoria. En el conflicto espiritual luchará para que Persia y Grecia no puedan obstaculizar los propósitos de Dios.
La guerra en las regiones celestiales debía estar dirigida contra Persia y después contra Grecia. Cada una de estas naciones iba a tener poder sobre el pueblo de Dios. Persia y Grecia estuvieron representadas por “príncipes” demoníacos. Pero Dios es Señor del pasado, del presente y del futuro, y todos los hechos están registrados en el “libro de la verdad”.

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