viernes, 31 de octubre de 2025

Un momento... Una vida bendecida

 


UN MOMENTO CON DIOS

Una vida bendecida

 

“El justo será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará.” (Salmo 1. 3)

 

Esta imagen poderosa que el salmista utiliza para describir la vida del justo revela una verdad profunda sobre la estabilidad, la productividad y la bendición que resultan de vivir en comunión con Dios. El árbol plantado junto a corrientes de aguas no crece por casualidad; ha sido puesto allí con propósito, con raíces que se extienden hacia una fuente constante de nutrición. Así es el justo: una persona cuya vida está arraigada en la Palabra de Dios y sostenida por Su presencia continua.

En un mundo donde muchas vidas son como hojas llevadas por el viento, el justo permanece firme. Esta firmeza no proviene de su propia fuerza, sino de estar conectado a la fuente de vida: Dios mismo. Las corrientes de agua simbolizan Su Palabra, Su Espíritu y Su gracia constante. El justo no vive de forma superficial, sino que se alimenta diariamente de las Escrituras, encontrando en ellas dirección, corrección y consuelo. Por eso, no se marchita en tiempos difíciles ni se desespera cuando los recursos visibles se agotan.

El texto también afirma que “da su fruto en su tiempo”. Esta frase nos enseña que el justo es productivo, pero no apresurado. El fruto llega a su debido tiempo, no según el apuro del mundo, sino conforme al calendario divino. Esto nos llama a la paciencia y a confiar en que Dios está obrando, incluso cuando no vemos resultados inmediatos. El fruto no solo es señal de bendición personal, sino también de beneficio para otros: una vida justa bendice a su entorno, inspira, consuela y guía.

Además, se nos dice que “su hoja no cae”, lo que indica permanencia, vida continua y testimonio visible. El justo es alguien que mantiene su integridad y su testimonio, incluso en las estaciones de sequía. No se marchita con la crítica, el rechazo o la adversidad, porque su vitalidad proviene de una fuente que nunca se agota.

Finalmente, el versículo declara que “todo lo que hace prosperará”. Esto no implica éxito material inmediato en todo, sino que el justo camina bajo la bendición de Dios. Lo que emprende, lo hace con sabiduría, honestidad y fe, y por tanto, es guiado hacia propósitos eternos.

Ser justo no es simplemente portarse bien, sino vivir en una relación profunda con Dios, ser nutrido por Su Palabra y reflejar Su carácter. El Salmo 1. 3 nos recuerda que esta vida no solo es posible, sino que es la que Dios desea bendecir.

Dios te bendiga abundantemente.

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