domingo, 5 de octubre de 2025

Un momento... La misericordia de Dios

 


UN MOMENTO CON DIOS

La misericordia de Dios

 

“Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia. No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo. No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.” (Salmo 103. 8 – 10)


La misericordia de Dios es uno de los atributos más hermosos y reconfortantes de su carácter. A lo largo de toda la Biblia, se nos presenta a un Dios que no solo es justo y santo, sino también compasivo, lento para la ira y grande en misericordia. La misericordia de Dios significa que Él no nos da el castigo que merecemos, sino que extiende su amor y perdón a quienes se arrepienten y se vuelven a Él.

El Salmo 103. 8 - 10 lo expresa con claridad: “Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia. No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo. No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.”

Esta misericordia no es debilidad, sino una muestra del corazón paternal de Dios. Es su respuesta al dolor humano, al pecado, al quebranto. Donde el juicio podría actuar con razón, la misericordia intercede con amor. Es el rostro tierno de Dios hacia una humanidad que constantemente falla, pero que Él no deja de amar.

La mayor demostración de su misericordia es Cristo. En Jesús, Dios mostró su compasión al extremo, cargando sobre sí nuestro castigo para darnos perdón y vida. No hubo mayor acto de misericordia que la cruz: el Inocente muriendo por los culpables, el Justo por los injustos.

La misericordia de Dios también nos llama a actuar de manera semejante. Jesús dijo: “Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso” (Lucas 6. 36). Quien ha recibido compasión, está llamado a extenderla a otros. No podemos disfrutar del perdón divino y al mismo tiempo guardar rencor, despreciar o juzgar con dureza. La misericordia recibida debe convertirse en misericordia ofrecida.

Además, la misericordia de Dios se renueva cada día (Lamentaciones 3. 22 - 23). Esto significa que no importa cuán bajo hayamos caído, Dios siempre ofrece una nueva oportunidad a quienes se vuelven a Él con sinceridad.

Hoy es un buen momento para agradecerle por Su misericordia, que no se agota, que no se retrae, que siempre está disponible. Y también, para preguntarnos: ¿estamos viviendo con gratitud y humildad por la misericordia que hemos recibido? ¿Estamos siendo misericordiosos con los demás?

Recordemos que, si estamos de pie, es por Su misericordia. Y si aún respiramos, es porque Dios sigue extendiendo su mano para levantarnos.

Dios les bendiga abundantemente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario