lunes, 6 de octubre de 2025

Un momento... La misericordia en la vida del cristiano

 


UN MOMENTO CON DIOS

La misericordia en la vida del cristiano

 

“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.” (Mateo 5. 7)



La misericordia no es solo un atributo de Dios, sino también una virtud esencial en la vida del cristiano. Así como Dios ha tenido misericordia de nosotros, nos llama a reflejar esa misma actitud en nuestras relaciones, decisiones y acciones cotidianas. La misericordia es el puente que une la gracia que hemos recibido con el testimonio que damos al mundo.

Jesús lo dejó en claro en el Sermón del Monte: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.” (Mateo 5. 7)
Esto nos recuerda que la misericordia no es una opción para el creyente, sino una marca distintiva de quien ha sido tocado por la gracia de Dios.

La vida cristiana debe estar impregnada de compasión. La misericordia nos lleva a ver al otro con los ojos de Cristo: no como un enemigo, no como un problema, sino como un ser humano que, al igual que nosotros, necesita perdón, amor, paciencia y redención. Nos hace actuar con empatía hacia el caído, el débil, el pecador, el necesitado. Nos impulsa a perdonar, incluso cuando hemos sido heridos.

El apóstol Pablo exhorta en Colosenses 3. 12: “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia...”
Aquí, la misericordia no es algo ocasional, sino un “vestido” que debemos usar cada día, una actitud constante que brota de un corazón transformado por Cristo.

Sin embargo, vivir en misericordia no siempre es fácil. El orgullo, el juicio severo o la amargura pueden endurecer el corazón. Por eso, es necesario recordar de dónde venimos. Fuimos pecadores perdonados, indignos amados, rebeldes alcanzados por la gracia. ¿Cómo no mostrar a otros lo que Dios ha tenido con nosotros?

La misericordia también se manifiesta en la práctica: ayudar al necesitado, escuchar al que sufre, consolar al que llora, defender al débil, interceder por el que se equivoca. No se trata solo de “sentir lástima”, sino de actuar con amor y verdad.

En un mundo cada vez más frío, competitivo e impaciente, el cristiano debe ser un oasis de misericordia. Y cada acto compasivo es un reflejo del Reino de Dios en la tierra.

Que nuestra vida testifique que hemos conocido al Dios de misericordia, y que Su amor vive y actúa en nosotros cada día.

Dios les bendiga abundantemente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario