miércoles, 15 de octubre de 2025

Un momento... La protección de Dios

 


UN MOMENTO CON DIOS

La protección de Dios

"Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada." (Salmo 91. 9 - 10)

Este pasaje del Salmo 91 nos introduce a una de las verdades más reconfortantes de la fe cristiana: la protección de Dios es real, constante y poderosa para aquellos que confían plenamente en Él. No se trata de una promesa mágica, sino del fruto de una relación profunda con el Altísimo.

La clave está en el versículo 9: “Porque has puesto a Jehová… al Altísimo por tu habitación”. Es decir, cuando decidimos hacer de Dios nuestro refugio, nuestro hogar, nuestra morada permanente, se activa una cobertura divina. No se trata de una visita ocasional al templo o de un clamor solo en tiempos de crisis. Es vivir en comunión constante con Él, confiar en su soberanía y descansar en Su voluntad. Hacer de Dios nuestra habitación implica depender de Él como nuestro sustento diario y reconocerlo en todos nuestros caminos.

El versículo 10 continúa: “No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.” Esta promesa no niega que podamos atravesar dificultades, pero afirma que ninguna de ellas tendrá el poder de destruirnos fuera del propósito de Dios. El mal puede rodearnos, pero no podrá vencernos si estamos escondidos en Cristo. La “plaga” puede representar enfermedad, caos o destrucción; sin embargo, la presencia de Dios pone un límite a su alcance.

Esta palabra nos recuerda el ejemplo de los israelitas durante la última plaga en Egipto, cuando la sangre del cordero marcó las puertas y el ángel destructor no entró. Hoy, los creyentes estamos marcados por la sangre de Cristo, y vivimos bajo la protección del Padre, aunque el mundo se sacuda.

En un tiempo donde la inseguridad, las pestes y el temor abundan, este salmo es un refugio para el alma. Pero no se trata solo de repetirlo como fórmula, sino de vivir bajo la sombra del Omnipotente, confiando en Él como nuestra morada. Si habitamos en Su presencia, descansamos en su poder.

Dios es fiel para proteger a los suyos. Si Él es tu habitación, no temerás el mal, porque Él mismo será tu escudo y tu defensa.

Dios les bendiga abundantemente.

 

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