UN MOMENTO CON DIOS
Cuidado con los necios
“El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.” (Proverbios 1. 7)
La Biblia habla con mucha
claridad y frecuencia acerca del necio, mostrando su comportamiento, sus
consecuencias y el contraste con la sabiduría que Dios ofrece. El necio, según
las Escrituras, es aquel que rechaza el conocimiento, la corrección y la
sabiduría divina, y vive según su propia voluntad y entendimiento limitado, lo
que lo conduce a la destrucción y al fracaso.
En Proverbios, uno de los
libros más enfocados en la sabiduría, encontramos múltiples descripciones del
necio. Por ejemplo, Proverbios 1. 7 dice que “El principio de la sabiduría es
el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.”
Esta frase subraya que el necio es quien no reconoce ni respeta a Dios, y por
eso no está abierto a aprender ni a crecer espiritualmente. Despreciar la
sabiduría es elegir voluntariamente vivir en la oscuridad espiritual, con las
consecuencias que esto trae.
El necio suele actuar
impulsivamente, sin reflexionar en las consecuencias de sus actos. Proverbios
12. 15 nos dice: “El camino del necio es recto en su propia opinión; más el que
obedece al consejo es sabio.” Esta actitud arrogante hace que el necio repita
errores, rechace consejos y se aísle, porque no está dispuesto a escuchar ni a
cambiar.
Además, el necio no solo se
perjudica a sí mismo, sino que también puede dañar a otros con sus palabras y
acciones. Proverbios 18. 7 señala que “La boca del necio es su ruina, y sus
labios son lazo para su alma.” La falta de dominio propio y la insensatez
pueden crear conflictos, enemistades y destrucción en su entorno.
Sin embargo, la Biblia también
muestra que la necedad no es un destino inevitable. Dios ofrece sabiduría
gratuitamente a todos los que la buscan con humildad. Santiago 1. 5 anima a
pedir sabiduría a Dios, quien la da generosamente. El contraste entre el necio
y el sabio es una invitación a elegir sabiamente.
Dios ve al necio como alguien
que vive al margen de Su voluntad, ignorando la fuente de la verdadera
sabiduría. Esta elección trae consecuencias negativas tanto para él como para
quienes le rodean. Pero la buena noticia es que Dios llama a todos a apartarse
de la necedad y a abrazar la sabiduría que da vida. Así, podemos vivir en paz,
rectitud y crecimiento espiritual, reflejando el carácter de Dios y bendiciendo
a quienes nos rodean. Que cada uno pueda elegir hoy el camino de la sabiduría y
evitar la trampa de la necedad.
Dios les bendiga
abundantemente.

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