jueves, 16 de octubre de 2025

Un momento... Podemos vivir confiados

 


UN MOMENTO CON DIOS

Podemos vivir confiados

"Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra." (Salmo 121. 1 - 2)

 

El Salmo 121 es un canto de confianza profunda en Dios, una declaración de fe que trasciende las circunstancias. El salmista, al mirar hacia los montes, no encuentra en ellos una fuente de ayuda, sino que eleva su mirada aún más alto, hacia el Creador de todo: Jehová, el Dios que hizo los cielos y la tierra. Esta mirada al cielo es símbolo de dependencia, de buscar la verdadera fuente de seguridad.

Vivimos en tiempos donde la incertidumbre, la violencia y la inestabilidad sacuden los corazones. Muchos buscan refugio en las riquezas, en el poder, en la ciencia o en personas influyentes. Pero el creyente sabe que su verdadero socorro viene del Señor, el que sostiene el universo con su palabra y guarda con celo a los que le pertenecen.

Este salmo no solo afirma que Dios es nuestro auxilio, sino que también es nuestro guardador. Dice el versículo 3: “No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda.” Aquí se revela un Dios atento, vigilante, que no se descuida ni por un instante. Mientras el hombre duerme, Él vela. Mientras nosotros tememos, Él actúa. Nunca está distraído ni indiferente.

El versículo 5 declara: “Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha.” Esta expresión refleja intimidad, cercanía. Dios no es un protector lejano, sino uno que camina a nuestro lado, como sombra que no se aparta. Nos guarda del mal, cuida nuestra entrada y salida, nos cubre en cada paso del camino.

Por eso, sí podemos vivir confiados. No porque no haya peligro, sino porque nuestro Dios está por encima de todo mal. Él es el que nos guarda de día y de noche, en lo visible y lo invisible. Nuestra paz no depende de las circunstancias externas, sino de la fidelidad de un Dios que no falla.

Hoy, más que nunca, necesitamos volver nuestros ojos al cielo y recordar que nuestro socorro viene de Dios, y si Él está con nosotros, nada podrá contra nosotros. Vivamos con fe, vivamos confiados.

Dios les bendiga abundantemente.

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