UN MOMENTO CON DIOS
Un canto de esperanza
"Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová." (Salmo 27. 14)
El Salmo 27 cierra con una
poderosa exhortación que resuena como un canto de esperanza para todo creyente:
“Aguarda a Jehová”. En un mundo que vive de la inmediatez, donde se quiere todo
“aquí y ahora”, la espera parece un acto de debilidad o resignación. Sin
embargo, para el que confía en Dios, esperar en el Señor es una manifestación
de fe madura y profunda.
David, el autor de este salmo,
sabía lo que significaba esperar. Pasó años huyendo de enemigos, siendo
perseguido injustamente, viviendo en cuevas y enfrentando traiciones. Pero en
medio de ese panorama incierto, aprendió a fortalecer su corazón en la esperanza
de que Dios intervendría a su tiempo. La espera no fue pasiva, sino activa: se
esforzó, luchó con sus emociones, y alentó su alma con la promesa de que Dios
no lo dejaría.
La esperanza en Dios no es
ilusoria ni vacía. No se trata de un simple deseo optimista, sino de una
convicción basada en el carácter fiel del Señor. Esperar en Dios es creer que
Él sabe lo que hace, que sus tiempos son perfectos, y que su propósito se
cumplirá. Es confiar en que, aunque no entendamos todo ahora, su voluntad es
buena, agradable y perfecta (Romanos 12. 2)
La exhortación a “esforzarse”
nos recuerda que la fe no es pasiva ni cobarde. La espera requiere valentía: no
rendirse, no caer en el desánimo, no dejar que el temor ni la ansiedad
gobiernen el corazón. Por eso David repite con énfasis: “Sí, espera a Jehová”,
como quien sabe que el alma puede flaquear, pero necesita anclarse en la
promesa divina.
En medio del dolor, la
injusticia, o la incertidumbre, este versículo es un faro que nos guía a
confiar. Dios no se retrasa, aunque a veces lo parezca. Él obra en el silencio,
en lo oculto, preparando todo para el bien de quienes le aman.
Por eso, en tiempos difíciles,
recordemos este canto de esperanza: esfuérzate, anímate, espera en el Señor. Él
no falla. Su respuesta llegará, y será perfecta. Que nuestro corazón halle paz
mientras aguarda con fe.
Dios les bendiga
abundantemente.

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