viernes, 17 de octubre de 2025

Un momento... Un canto de esperanza

 


UN MOMENTO CON DIOS

Un canto de esperanza

 

"Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová." (Salmo 27. 14)

 

El Salmo 27 cierra con una poderosa exhortación que resuena como un canto de esperanza para todo creyente: “Aguarda a Jehová”. En un mundo que vive de la inmediatez, donde se quiere todo “aquí y ahora”, la espera parece un acto de debilidad o resignación. Sin embargo, para el que confía en Dios, esperar en el Señor es una manifestación de fe madura y profunda.

David, el autor de este salmo, sabía lo que significaba esperar. Pasó años huyendo de enemigos, siendo perseguido injustamente, viviendo en cuevas y enfrentando traiciones. Pero en medio de ese panorama incierto, aprendió a fortalecer su corazón en la esperanza de que Dios intervendría a su tiempo. La espera no fue pasiva, sino activa: se esforzó, luchó con sus emociones, y alentó su alma con la promesa de que Dios no lo dejaría.

La esperanza en Dios no es ilusoria ni vacía. No se trata de un simple deseo optimista, sino de una convicción basada en el carácter fiel del Señor. Esperar en Dios es creer que Él sabe lo que hace, que sus tiempos son perfectos, y que su propósito se cumplirá. Es confiar en que, aunque no entendamos todo ahora, su voluntad es buena, agradable y perfecta (Romanos 12. 2)

La exhortación a “esforzarse” nos recuerda que la fe no es pasiva ni cobarde. La espera requiere valentía: no rendirse, no caer en el desánimo, no dejar que el temor ni la ansiedad gobiernen el corazón. Por eso David repite con énfasis: “Sí, espera a Jehová”, como quien sabe que el alma puede flaquear, pero necesita anclarse en la promesa divina.

En medio del dolor, la injusticia, o la incertidumbre, este versículo es un faro que nos guía a confiar. Dios no se retrasa, aunque a veces lo parezca. Él obra en el silencio, en lo oculto, preparando todo para el bien de quienes le aman.

Por eso, en tiempos difíciles, recordemos este canto de esperanza: esfuérzate, anímate, espera en el Señor. Él no falla. Su respuesta llegará, y será perfecta. Que nuestro corazón halle paz mientras aguarda con fe.

Dios les bendiga abundantemente.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario