jueves, 23 de octubre de 2025

Un momento... Edificar sobre seguro

 


UN MOMENTO CON DIOS

Edificar sobre seguro


"Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca..." (Mateo 7. 24)

 

En los últimos versículos del Sermón del Monte, Jesús presenta una imagen poderosa y práctica: dos hombres, dos casas, dos cimientos. Ambos construyen, ambos enfrentan tormentas. Pero solo uno permanece en pie: el que edificó sobre la roca. Esta enseñanza es más que una simple parábola; es un llamado urgente a vivir con sabiduría espiritual, edificando nuestras vidas sobre lo que realmente permanece.

La casa representa nuestra vida. Todos estamos construyendo una: día a día, decisión tras decisión, pensamiento tras pensamiento. Pero lo más importante no es cuán bonita, visible o alta sea la estructura, sino sobre qué fundamento está construida. En esta historia, Jesús compara a los que oyen sus palabras y las obedecen con un hombre prudente que eligió una base firme. En cambio, los que oyen, pero no obedecen son como el insensato que edificó sobre la arena.

La diferencia entre la roca y la arena no es visible a simple vista, al menos al principio. Ambas casas pueden parecer iguales mientras el clima es favorable. Pero cuando llegan las lluvias, los ríos y los vientos es decir, cuando llegan las pruebas, las crisis, las tentaciones o el sufrimiento, entonces se revela en qué estaba fundamentada cada vida.

Hoy, muchos edifican sus vidas sobre la arena del éxito, la fama, el dinero, la aprobación de otros o incluso la religión vacía. Pero esos cimientos no resisten las tormentas. Solo Cristo y su palabra obedecida constituyen un fundamento sólido y eterno.

Jesús no dice que la casa del prudente no tendrá tormentas. Las tormentas vienen para todos. La diferencia es que quien ha obedecido la palabra de Dios permanece firme, no porque sea fuerte, sino porque su cimiento lo es.

Edificar sobre la roca implica más que escuchar sermones o leer la Biblia ocasionalmente. Significa aplicar lo que oímos, vivir lo que creemos, ser coherentes entre lo que decimos y hacemos. Es una vida de obediencia diaria, humilde, sostenida por la fe.

Esta parábola nos invita a examinar sobre qué estamos edificando nuestra vida. ¿Estamos obedeciendo a Jesús o solo escuchándolo? ¿Nuestra fe resiste las tormentas? Hoy es el tiempo de revisar los cimientos y asegurarnos de que estamos edificando sobre la Roca eterna, Cristo Jesús, el único fundamento que no será conmovido jamás.

Dios les bendiga abundantemente.

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