UN MOMENTO CON DIOS
Perseverar en la obediencia hasta
que Jesús vuelva.
"¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro." (Apocalipsis 22. 7)
Estas palabras de Jesús, al
final del libro de Apocalipsis, son una llamada urgente a vivir en obediencia
perseverante a la Palabra de Dios. Nos recuerdan que la promesa de Su regreso
no es simbólica ni lejana, sino real e inminente. “¡He aquí, vengo pronto!” es
un llamado a la vigilancia, pero también una exhortación al compromiso diario
con el Señor.
Jesús declara que
bienaventurado, es decir, bendecido y dichoso es el que guarda las palabras de
esta profecía. No se trata simplemente de conocerlas o admirarlas, sino de
guardarlas con fe y obediencia. En un mundo que desprecia los principios
divinos y promueve la desobediencia como libertad, perseverar en la verdad de
Dios se convierte en un acto de valor espiritual.
La obediencia no es una carga,
sino una manifestación del amor a Dios. Jesús dijo: "Si me amáis, guardad
mis mandamientos" (Juan 14. 15). En la medida que crecemos en amor por el
Señor, nuestro deseo de obedecerle también se fortalece. La perseverancia, por
su parte, implica mantenerse firme aun cuando haya oposición, cansancio o
tentación.
Guardar la Palabra significa
vivirla, no solo leerla o estudiarla. Significa renunciar al pecado, practicar
la justicia, perdonar, amar, ser humildes y mantenernos firmes en la fe. La
promesa de que Cristo viene pronto nos anima a no retroceder, a no desmayar,
sino a continuar con fidelidad hasta el fin.
El libro de Apocalipsis fue
escrito en tiempos de gran persecución, cuando ser fiel al Evangelio podía
costar la vida. Sin embargo, el mensaje permanece vigente: Dios honra a los que
le obedecen, y Su recompensa es segura. Él no olvida a los que se mantienen
fieles, aunque el mundo les rechace.
En este versículo, también hay
un recordatorio de esperanza: la obediencia no es en vano. Jesús viene con
recompensa, y su venida será el cumplimiento final de todas las promesas. Por
eso, la perseverancia es esencial, porque no se trata de una carrera corta,
sino de un camino de fidelidad continua.
Que nuestras vidas reflejen
esta verdad: que esperamos a Cristo no con temor, sino con gozo, porque
guardamos su Palabra y le amamos. Que cuando Él venga, nos halle obedeciendo,
perseverando y viviendo para Su gloria.
Dios les bendiga
abundantemente.

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