domingo, 26 de octubre de 2025

Un momento... Perseverar en la obediencia hasta que Jesús vuelva

 


UN MOMENTO CON DIOS

Perseverar en la obediencia hasta que Jesús vuelva.

 

"¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro." (Apocalipsis 22. 7)

 

Estas palabras de Jesús, al final del libro de Apocalipsis, son una llamada urgente a vivir en obediencia perseverante a la Palabra de Dios. Nos recuerdan que la promesa de Su regreso no es simbólica ni lejana, sino real e inminente. “¡He aquí, vengo pronto!” es un llamado a la vigilancia, pero también una exhortación al compromiso diario con el Señor.

Jesús declara que bienaventurado, es decir, bendecido y dichoso es el que guarda las palabras de esta profecía. No se trata simplemente de conocerlas o admirarlas, sino de guardarlas con fe y obediencia. En un mundo que desprecia los principios divinos y promueve la desobediencia como libertad, perseverar en la verdad de Dios se convierte en un acto de valor espiritual.

La obediencia no es una carga, sino una manifestación del amor a Dios. Jesús dijo: "Si me amáis, guardad mis mandamientos" (Juan 14. 15). En la medida que crecemos en amor por el Señor, nuestro deseo de obedecerle también se fortalece. La perseverancia, por su parte, implica mantenerse firme aun cuando haya oposición, cansancio o tentación.

Guardar la Palabra significa vivirla, no solo leerla o estudiarla. Significa renunciar al pecado, practicar la justicia, perdonar, amar, ser humildes y mantenernos firmes en la fe. La promesa de que Cristo viene pronto nos anima a no retroceder, a no desmayar, sino a continuar con fidelidad hasta el fin.

El libro de Apocalipsis fue escrito en tiempos de gran persecución, cuando ser fiel al Evangelio podía costar la vida. Sin embargo, el mensaje permanece vigente: Dios honra a los que le obedecen, y Su recompensa es segura. Él no olvida a los que se mantienen fieles, aunque el mundo les rechace.

En este versículo, también hay un recordatorio de esperanza: la obediencia no es en vano. Jesús viene con recompensa, y su venida será el cumplimiento final de todas las promesas. Por eso, la perseverancia es esencial, porque no se trata de una carrera corta, sino de un camino de fidelidad continua.

Que nuestras vidas reflejen esta verdad: que esperamos a Cristo no con temor, sino con gozo, porque guardamos su Palabra y le amamos. Que cuando Él venga, nos halle obedeciendo, perseverando y viviendo para Su gloria.

Dios les bendiga abundantemente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario