UN MOMENTO CON DIOS
El que obedece es sabio
Jesús dijo: “A cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las hace, le compararé a un hombre prudente (sabio), que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca”. (Mateo 7. 24 – 25)
La Palabra de Dios exalta
constantemente al sabio, especialmente a aquel que no solo conoce la verdad,
sino que la obedece con humildad y perseverancia. En la Escritura, la verdadera
sabiduría no está basada únicamente en el conocimiento intelectual, sino en la
obediencia práctica a la voluntad de Dios. El sabio, según la Biblia, es aquel
que teme al Señor, escucha Su voz y pone en práctica Su Palabra.
Proverbios 1. 7 declara: “El
principio de la sabiduría es el temor de Jehová”. Este temor no es miedo, sino
reverencia, respeto profundo, confianza y sujeción a la autoridad de Dios. El
sabio reconoce que Dios es soberano, que Sus mandamientos son justos y que Su
camino es mejor que el nuestro. Por eso, no se conforma solo con oír, sino que
actúa conforme a lo que Dios enseña.
Jesús mismo enfatizó esta
verdad en Mateo 7. 24 - 25, cuando dijo: “A cualquiera, pues, que me oye estas
palabras y las hace, le compararé a un hombre prudente (sabio), que edificó su
casa sobre la roca. Descendió lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y
golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca”.
Esta parábola muestra que la obediencia a la Palabra de Dios no solo es señal
de sabiduría, sino también garantía de firmeza frente a las pruebas.
Dios bendice al sabio que le
obedece. En Josué 1. 8, Dios instruye a Josué a meditar día y noche en Su Ley y
a obedecerla. La promesa es clara: “harás prosperar tu camino, y todo te saldrá
bien”. La obediencia trae fruto, dirección, estabilidad y bendición. No se
trata de una vida exenta de dificultades, sino de una vida sostenida por Dios
en medio de ellas.
Además, el sabio que obedece
la Palabra se convierte en luz para otros. Su vida es testimonio. En Proverbios
13. 14 se dice: “La enseñanza del sabio es manantial de vida”. Quien vive según
la voluntad de Dios impacta a su familia, a su comunidad y al mundo, porque sus
decisiones reflejan el carácter de Cristo.
Dios honra al sabio que
obedece Su Palabra. Este vive de forma íntegra, es bendecido, permanece firme
en las tormentas de la vida y sirve de ejemplo para otros. Que podamos cada día
acercarnos con humildad a la Escritura, no solo para conocerla, sino para vivirla,
y así reflejar la verdadera sabiduría que viene de lo alto.
Dios les bendiga
abundantemente.

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