sábado, 25 de octubre de 2025

Un momento... El Espíritu Santo nos da discernimiento

 


UN MOMENTO CON DIOS

El Espíritu Santo nos da discernimiento

 

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad”. (Juan 16. 13)

 

Una de las bendiciones más valiosas que el creyente recibe al andar con Dios es el discernimiento que proviene del Espíritu Santo. En un mundo saturado de información, opiniones, engaños y falsas doctrinas, el discernimiento espiritual se vuelve esencial para no ser arrastrados por el error y para vivir conforme a la voluntad de Dios.

La Biblia nos enseña que el Espíritu Santo no solo consuela y fortalece, sino que también guía a toda verdad. Jesús mismo dijo en Juan 16. 13: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad”. Este guiador divino es quien ilumina nuestro entendimiento, nos ayuda a interpretar correctamente las Escrituras, y nos alerta cuando algo no proviene de Dios.

Discernir es más que tener conocimiento; es saber distinguir entre lo que es verdadero y lo que parece verdadero. Muchas veces, el enemigo se disfraza como ángel de luz (2 Corintios 11. 14), presentando errores camuflados de espiritualidad o usando verdades a medias para confundir. Sin la guía del Espíritu, fácilmente podemos ser seducidos por enseñanzas erróneas, filosofías mundanas o decisiones equivocadas disfrazadas de buenas intenciones.

El Espíritu Santo también trabaja en lo cotidiano. Nos da discernimiento al tomar decisiones, al entablar relaciones, al evaluar palabras, actitudes y circunstancias. Él nos mueve a la obediencia, nos advierte cuando algo no es conveniente, y nos da paz cuando estamos caminando en la voluntad de Dios.

Pero este discernimiento no actúa en un corazón distraído o indiferente. Es necesario tener comunión con el Espíritu Santo, estar atentos a su voz y vivir en obediencia a la Palabra de Dios. Cuanto más nos acercamos a Él, más afinamos nuestro oído espiritual. La oración, el estudio bíblico y la humildad de corazón son claves para que el discernimiento crezca y se fortalezca en nosotros.

En un tiempo donde lo falso abunda, la Iglesia necesita con urgencia cristianos que disciernan. No se trata de sospechar de todo, sino de ver con los ojos del Espíritu, de evaluar con sabiduría y no con emociones. El discernimiento no solo protege, también edifica y guía hacia la verdad.

Que no dependamos de nuestras capacidades humanas, sino que aprendamos a confiar en la guía del Espíritu Santo. Él es fiel para dirigir a los que le buscan con sinceridad. Con su ayuda, sabremos caminar en medio de la oscuridad sin tropezar, y podremos permanecer firmes en la verdad en todo tiempo.

Dios les bendiga abundantemente.

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