UN MOMENTO CON DIOS
El Espíritu Santo nos da
discernimiento
“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad”. (Juan 16. 13)
Una de las bendiciones más
valiosas que el creyente recibe al andar con Dios es el discernimiento que
proviene del Espíritu Santo. En un mundo saturado de información, opiniones,
engaños y falsas doctrinas, el discernimiento espiritual se vuelve esencial
para no ser arrastrados por el error y para vivir conforme a la voluntad de
Dios.
La Biblia nos enseña que el
Espíritu Santo no solo consuela y fortalece, sino que también guía a toda
verdad. Jesús mismo dijo en Juan 16. 13: “Pero cuando venga el Espíritu de
verdad, él os guiará a toda la verdad”. Este guiador divino es quien ilumina
nuestro entendimiento, nos ayuda a interpretar correctamente las Escrituras, y
nos alerta cuando algo no proviene de Dios.
Discernir es más que tener
conocimiento; es saber distinguir entre lo que es verdadero y lo que parece
verdadero. Muchas veces, el enemigo se disfraza como ángel de luz (2 Corintios
11. 14), presentando errores camuflados de espiritualidad o usando verdades a
medias para confundir. Sin la guía del Espíritu, fácilmente podemos ser
seducidos por enseñanzas erróneas, filosofías mundanas o decisiones equivocadas
disfrazadas de buenas intenciones.
El Espíritu Santo también
trabaja en lo cotidiano. Nos da discernimiento al tomar decisiones, al entablar
relaciones, al evaluar palabras, actitudes y circunstancias. Él nos mueve a la
obediencia, nos advierte cuando algo no es conveniente, y nos da paz cuando
estamos caminando en la voluntad de Dios.
Pero este discernimiento no
actúa en un corazón distraído o indiferente. Es necesario tener comunión con el
Espíritu Santo, estar atentos a su voz y vivir en obediencia a la Palabra de
Dios. Cuanto más nos acercamos a Él, más afinamos nuestro oído espiritual. La
oración, el estudio bíblico y la humildad de corazón son claves para que el
discernimiento crezca y se fortalezca en nosotros.
En un tiempo donde lo falso
abunda, la Iglesia necesita con urgencia cristianos que disciernan. No se trata
de sospechar de todo, sino de ver con los ojos del Espíritu, de evaluar con
sabiduría y no con emociones. El discernimiento no solo protege, también
edifica y guía hacia la verdad.
Que no dependamos de nuestras
capacidades humanas, sino que aprendamos a confiar en la guía del Espíritu
Santo. Él es fiel para dirigir a los que le buscan con sinceridad. Con su
ayuda, sabremos caminar en medio de la oscuridad sin tropezar, y podremos
permanecer firmes en la verdad en todo tiempo.
Dios les bendiga
abundantemente.

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