lunes, 9 de marzo de 2026

Un momento... De la maldición a la bendición


 

UN MOMENTO CON DIOS

De la Maldición a la Bendición

 

La bendición de Dios no es solo para quienes nunca fallan, sino especialmente para quienes saben volver. Moisés anticipa que el pueblo fallará y será esparcido, pero asegura que, si se arrepienten de todo corazón, Dios los recogerá de los confines de la tierra.

domingo, 8 de marzo de 2026

Un momento... La transparencia ante Dios

 


UN MOMENTO CON DIOS

La Transparencia ante Dios

 

Deuteronomio 27

 

En la geografía espiritual de Israel, pocos lugares son tan imponentes como el valle flanqueado por dos montes: Gerizim (el monte de la bendición) y Ebal (el monte de la maldición). Para Dios, el Monte Ebal no era solo un accidente geográfico, sino un poderoso recordatorio de Su justicia y la seriedad de nuestra relación con Él.

sábado, 7 de marzo de 2026

Un momento... El altar de la gratitud

 


UN MOMENTO CON DIOS

 El Altar de la Gratitud

 

Deuteronomio 26

 

Deuteronomio 26 marca un momento emocionalmente alto en el viaje de Israel. Tras décadas de vagar por el desierto, Moisés les da instrucciones sobre lo que deben hacer al entrar finalmente en la Tierra Prometida. No les pide que construyan un fuerte primero, sino que preparen una ofrenda de gratitud.

viernes, 6 de marzo de 2026

Un momento... La trampa de la indiferencia

 


UN MOMENTO CON DIOS

La Trampa de la Indiferencia

 

Deuteronomio 22. 1 - 3

 

A menudo leemos las leyes del Antiguo Testamento como una lista rígida de reglas distantes. Sin embargo, cuando nos detenemos en pasajes como Deuteronomio 22. 1 - 3, descubrimos que Dios no solo estaba estableciendo normas de propiedad, sino que estaba moldeando el carácter de Su pueblo.

jueves, 5 de marzo de 2026

Un momento... La guerra no es de los valientes, sino de los creyentes



UN MOMENTO CON DIOS

La Guerra no es de los Valientes, sino de los Creyentes

 

El capítulo 20 de Deuteronomio es un manual de guerra único en la historia de la humanidad. Mientras que otros ejércitos de la antigüedad se enfocaban en el número de carros, la fuerza de los jinetes o la ferocidad de sus soldados, Dios le dio a Israel una estrategia basada en la identidad y la confianza absoluta.