UN MOMENTO CON DIOS
Fidelidad innegociable
Daniel ocupa una posición de altísima responsabilidad en el imperio medo-persa. Su intachable conducta y su «espíritu superior» despiertan la envidia de otros gobernantes, quienes, al no hallar tacha ni corrupción en su gestión, deciden tramar una trampa utilizando su fe. Logran que el rey promulgue un edicto irrevocable: durante treinta días nadie podrá hacer petición a ningún dios u hombre, excepto al propio rey.




