jueves, 10 de septiembre de 2026

Un momento... Medicina para las naciones

 

UN MOMENTO CON DIOS

Medicina para las naciones

 

 

Ezequiel 47 presenta una de las visiones proféticas más impactantes del Antiguo Testamento, un manantial que brota por debajo del umbral del templo y se convierte en un río caudaloso que avanza hacia el oriente, sanando todo a su paso y transformando las aguas muertas en un ecosistema lleno de vida y abundancia.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Un momento... Límites al poder humano

 


UN MOMENTO CON DIOS

Límites al poder humano

 

Ezequiel 45 aborda la repartición de la tierra prometida en el contexto de la restauración profética de Israel. A diferencia de la distribución original en tiempos de Josué, basada únicamente en las fronteras tribales, este pasaje establece un orden geográfico y espiritual renovado que ubica la presencia de Dios en el centro mismo de la vida de la nación.

martes, 8 de septiembre de 2026

Un momento... Alerta contra la superficialidad

 


UN MOMENTO CON DIOS

Alerta contra la superficialidad

 

En Ezequiel 40 inicia la visión del templo restaurado, un pasaje profético donde el profeta es llevado por Dios a una montaña alta para contemplar la estructura de una nueva casa de adoración, medida minuciosamente por un ser celestial.

lunes, 7 de septiembre de 2026

Un momento... La necesidad del Espíritu Santo

 


UN MOMENTO CON DIOS

La necesidad del Espíritu Santo

 

Ezequiel 37 contiene una de las visiones más impactantes de las Escrituras: el valle de los huesos secos. Dios lleva al profeta a un campo repleto de esqueletos completamente desarticulados y secos en extremo, símbolo de la desesperanza y muerte espiritual de Israel en el exilio.

domingo, 6 de septiembre de 2026

Un momento... La transformación primero es en el interior

 


UN MOMENTO CON DIOS

La transformación primero es en el interior

 

Ezequiel 36 marca un giro decisivo en la profecía bíblica, tras el juicio y la desolación, Dios promete la restauración física y espiritual de su pueblo. En este capítulo, el Señor anuncia la regeneración de la tierra de Israel y la transformación interna de los exiliados, destacando la promesa de quitar el «corazón de piedra» y darles un «corazón de carne» lleno de su Espíritu.