sábado, 13 de junio de 2026

Un momento... Cuando Dios rompe el silencio

 


UN MOMENTO CON DIOS

Cuando Dios Rompe el Silencio

 

Job 38. 1 - 7

 

«Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo: ¿Quién es ese que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría? Ahora ciñe como varón tus lomos; yo te preguntaré, y tú me contestarás. ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia...»

viernes, 12 de junio de 2026

Un momento... La voz de Dios en la tormenta

 


UN MOMENTO CON DIOS

La Voz de Dios en la Tormenta

 

 Job 37. 1 - 5

 

«Por eso también se estremece mi corazón, y salta de su lugar. Oíd atentamente el estrépito de su voz, y el sonido que sale de su boca. Debajo de todos los cielos lo dirige, y su luz hasta los confines de la tierra. Después de ella ruge el sonido, truena él con la voz de su majestad... Dios truena maravillosamente con su voz; él hace grandes cosas, que nosotros no entendemos».

jueves, 11 de junio de 2026

Un momento... El peligro de justificarnos a nosotros mismos

 


UN MOMENTO CON DIOS

El Peligro de Justificarnos a nosotros mismos

 

Job 34. 1 - 9

 

«¿Qué hombre hay como Job, que bebe el escarnio como agua, y va en compañía con los que hacen iniquidad...? Porque ha dicho: "De nada servirá al hombre el deleitarse en Dios". Por tanto, varones de entendimiento, oídme: Lejos esté de Dios la impiedad...»

miércoles, 10 de junio de 2026

Un momento... El recuerdo de Sus alas

 


UN MOMENTO CON DIOS

El Recuerdo de Sus Alas

 

Job 29. 1 - 6

 

«¡Quién me diera volver a los meses pasados, a los días en que Dios me guardaba, cuando hacía resplandecer su lámpara sobre mi cabeza, a la luz de la cual yo caminaba en la oscuridad; como fui en los días de mi juventud, ¡cuando el favor secreto de Dios estaba sobre mi tienda...!»

martes, 9 de junio de 2026

Un momento... Una integridad no negociable

 


UN MOMENTO CON DIOS

Una Integridad No Negociable

 

Job 27. 1 - 6

 

«Vive Dios, que ha quitado mi derecho, y el Omnipotente, que amargó mi alma, que todo el tiempo que mi alma esté en mí, y haya hálito de Dios en mis narices, mis labios no hablarán iniquidad, ni mi lengua pronunciará engaño. Nunca tal acontezca que yo os justifique; hasta que muera, no quitaré de mí mi integridad...»