viernes, 11 de septiembre de 2026

Un momento... El valor de la fidelidad invisible

 


UN MOMENTO CON DIOS

El valor de la fidelidad invisible

 

 

Desde la perspectiva de Dios, las vivencias de Daniel, Ananías, Misael y Azarías en Babilonia no fueron un trágico accidente de la historia ni un simple acto de crueldad imperial, sino el escenario soberano donde Dios demostró que su dominio no está limitado por fronteras geográficas ni por la derrota militar de una nación.

jueves, 10 de septiembre de 2026

Un momento... Medicina para las naciones

 


UN MOMENTO CON DIOS

Medicina para las naciones

 

 

Ezequiel 47 presenta una de las visiones proféticas más impactantes del Antiguo Testamento, un manantial que brota por debajo del umbral del templo y se convierte en un río caudaloso que avanza hacia el oriente, sanando todo a su paso y transformando las aguas muertas en un ecosistema lleno de vida y abundancia.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Un momento... Límites al poder humano

 


UN MOMENTO CON DIOS

Límites al poder humano

 

Ezequiel 45 aborda la repartición de la tierra prometida en el contexto de la restauración profética de Israel. A diferencia de la distribución original en tiempos de Josué, basada únicamente en las fronteras tribales, este pasaje establece un orden geográfico y espiritual renovado que ubica la presencia de Dios en el centro mismo de la vida de la nación.

martes, 8 de septiembre de 2026

Un momento... Alerta contra la superficialidad

 


UN MOMENTO CON DIOS

Alerta contra la superficialidad

 

En Ezequiel 40 inicia la visión del templo restaurado, un pasaje profético donde el profeta es llevado por Dios a una montaña alta para contemplar la estructura de una nueva casa de adoración, medida minuciosamente por un ser celestial.

lunes, 7 de septiembre de 2026

Un momento... La necesidad del Espíritu Santo

 


UN MOMENTO CON DIOS

La necesidad del Espíritu Santo

 

Ezequiel 37 contiene una de las visiones más impactantes de las Escrituras: el valle de los huesos secos. Dios lleva al profeta a un campo repleto de esqueletos completamente desarticulados y secos en extremo, símbolo de la desesperanza y muerte espiritual de Israel en el exilio.