UN MOMENTO CON DIOS
La Roca Fiel
Moisés comienza invocando a los cielos y la tierra para que escuchen su enseñanza, la cual describe como una lluvia suave sobre la hierba. El centro de su alabanza es un atributo específico de Dios: Él es la Roca.
"Él es la Roca, cuya obra
es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud..." (v. 4).
En un mundo donde todo cambia,
donde los sentimientos fluctúan y las circunstancias son inciertas, Dios se
presenta como una base inamovible. Su carácter es la medida de la justicia y la
verdad. La bendición de este pasaje es la seguridad: no caminamos sobre terreno
pantanoso, sino sobre el fundamento eterno de Su fidelidad.
El cántico da un giro de
advertencia. Describe cómo Israel, al verse saciado y próspero ("engordó
Jesurún"), abandonó al Dios que lo hizo. Olvidaron la Roca de su salvación
para seguir ídolos modernos y vanidades.
Reflexión: A menudo, nuestra
mayor prueba no es la escasez, sino la abundancia. Es fácil clamar a Dios en la
crisis, pero es un desafío de carácter adorarle en la comodidad. La bendición
de Dios nunca debe convertirse en un sustituto de Dios mismo.
En medio de la corrección,
surge una de las metáforas más hermosas de la Biblia. Dios encontró a Su pueblo
en "tierra de desierto" y lo cuidó como un águila que excita su
nidada, revolotea sobre sus polluelos y los lleva sobre sus plumas.
Dios no solo nos protege; Él
nos entrena. El águila a veces desestabiliza el nido para que los polluelos
aprendan a volar, pero siempre está debajo para recogerlos. Así es Su cuidado:
nos empuja a crecer, pero nunca permite que nos callemos al vacío.
Moisés concluye el cántico con
una instrucción vital: "No es cosa vana, es vuestra vida". La Palabra
de Dios no es una sugerencia opcional o un accesorio religioso; es el aire que
nuestros pulmones espirituales necesitan para sobrevivir.
Dios les bendiga
abundantemente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario