viernes, 20 de marzo de 2026

Un momento.. De la cueva al campo de batalla

 


UN MOMENTO CON DIOS

De la Cueva al Campo de Batalla

 

Jueces 6

 

Cuando el Ángel de Jehová se aparece, saluda a Gedeón con palabras que parecen una contradicción: "Jehová está contigo, varón esforzado y valiente". En ese momento, Gedeón no se sentía ni esforzado ni valiente; se sentía una víctima. Estaba escondido, empobrecido y lleno de dudas.

Aquí aprendemos que Dios no nos llama por lo que somos en nuestra crisis, sino por lo que seremos bajo Su unción. Nuestra verdadera identidad no está definida por nuestras circunstancias actuales o por nuestros temores internos, sino por la presencia de Dios en nosotros. Para Dios, Gedeón ya era un libertador, aunque todavía tuviera las manos temblorosas.

La respuesta de Gedeón es un reflejo de muchos de nosotros: "Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto?". Gedeón cuestiona el silencio de Dios y se mira a sí mismo con desprecio, afirmando que su familia es pobre y él es el menor.

Dios ignora sus excusas y responde con una orden: "Ve con esta tu fuerza". ¿Cuál era su fuerza? No eran sus músculos ni su linaje, sino la palabra que acababa de recibir. El llamado de Dios no depende de nuestra capacidad, sino de nuestra disponibilidad. Dios no busca expertos; busca personas lo suficientemente pequeñas para que Su gloria sea evidente.

Gedeón pide señales, la ofrenda consumida por fuego y, más tarde, el famoso vellón de lana. A veces criticamos a Gedeón por su falta de fe, pero este pasaje nos muestra la paciencia pedagógica de Dios. Él no se irrita ante nuestra necesidad de confirmación cuando el llamado es grande.

Dios está más interesado en formar al hombre que en simplemente ganar la batalla. Antes de que Gedeón pudiera derribar el ejército de Madián, tuvo que derribar el altar de Baal en su propia casa. El llamado de Dios siempre comienza con una reforma interna antes de una victoria externa.

Quizás nos sentimos atrapados por el miedo o limitados por nuestro pasado. Dios nos dice hoy: "Varón/mujer esforzado y valiente". El llamado no es una invitación a confiar en nosotros mismos, sino a confiar en Aquel que nos envía. Nuestra debilidad es el escenario perfecto para que el poder de Dios se perfeccione.

Dios les bendiga abundantemente.

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