UN MOMENTO CON DIOS
La Valentía Cristiana
El llamado de Dios comienza con una realidad innegable: "Mi siervo Moisés ha muerto". Dios no ignora el dolor de las pérdidas, pero nos recuerda que Sus propósitos no mueren con las personas. La base del éxito de Josué no residía en su capacidad militar, sino en una promesa inquebrantable: "Como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé".
Nuestra confianza no nace de
nuestra suficiencia, sino de la compañía divina. La bendición de Dios no es la
ausencia de gigantes, sino la certeza de Su presencia en medio de la batalla.
Tres veces en este pasaje,
Dios repite la misma orden: "Esfuérzate y sé valiente". Es fascinante
que Dios no le pida a Josué que sea inteligente, elocuente o carismático, sino
valiente. La valentía bíblica no es la ausencia de miedo, sino la obediencia a
pesar del miedo.
Dios añade un matiz crucial:
"Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a
toda la ley". La mayor valentía no se requiere para pelear contra enemigos
externos, sino para mantenerse fiel a los principios de Dios cuando el mundo
presiona para que cedamos.
Dios entrega a Josué la
"hoja de ruta" para la prosperidad. No es un manual de estrategia
bélica, sino el Libro de la Ley.
Meditación: "Día y noche
meditarás en él".
Confesión: "Nunca se
apartará de tu boca".
Obediencia: "Para que
guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito".
La promesa es clara, entonces
harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien. La prosperidad bíblica es el
resultado natural de una vida alineada con el diseño del Creador.
El capítulo cierra con una de
las frases más reconfortantes de la Escritura: "Mira que te mando que te
esfuerces... porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que
vayas". No es una sugerencia, es un comando respaldado por la omnipotencia
de Dios.
Dios les bendiga
abundantemente.

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