viernes, 13 de marzo de 2026

Un momento... El deber de recordar

 


UN MOMENTO CON DIOS

El Deber de Recordar

 

Deuteronomio 8. 18 - 19

 

El capítulo 8 de Deuteronomio es una de las advertencias más profundas y necesarias de la Biblia. Moisés se dirige a una generación que está a punto de entrar en la Tierra Prometida, un lugar de abundancia que ellos no construyeron y de pozos que ellos no cavaron. El peligro no era la escasez, sino la prosperidad.

En el versículo 17, Moisés anticipa el pensamiento humano: "Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza". Es el orgullo del "hombre hecho a sí mismo". Sin embargo, el versículo 18 llega como un balde de agua fría para el ego: "Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día".

A menudo olvidamos que incluso nuestro talento, nuestra inteligencia y nuestra salud, las herramientas que usamos para trabajar son préstamos divinos. Dios no solo nos da las cosas; nos da el poder para obtenerlas. La palabra hebrea para "poder" aquí es koach, que implica vigor y capacidad. Si hoy    tenemos éxito, no es porque seamos más hábiles que el que no lo tiene, sino porque Dios ha sostenido nuestra mano.

Dios no nos bendice solo para nuestra comodidad. El texto dice: "a fin de confirmar su pacto". Nuestro éxito personal es parte de una historia más grande. Dios quiere bendecirnos para que seamos un testimonio de Su fidelidad y un canal de bendición para otros. La riqueza sin propósito se convierte en un ídolo.

El versículo 19 es una advertencia: "Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y fueres en pos de dioses ajenos... de cierto os anuncio hoy que pereceréis".

El olvido espiritual no es un simple despiste; es una decisión del corazón. Cuando dejamos de reconocer a Dios como la fuente, instintivamente buscamos otros "dioses" (el dinero, el estatus, el reconocimiento) para que nos den seguridad. Moisés es drástico: el fin de esa ruta es la destrucción.

Dios les bendiga abundantemente.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario