UN MOMENTO CON DIOS
El Deber de Recordar
Deuteronomio 8. 18 - 19
El capítulo 8 de Deuteronomio es una de las advertencias más profundas y necesarias de la Biblia. Moisés se dirige a una generación que está a punto de entrar en la Tierra Prometida, un lugar de abundancia que ellos no construyeron y de pozos que ellos no cavaron. El peligro no era la escasez, sino la prosperidad.
En el versículo 17, Moisés
anticipa el pensamiento humano: "Mi poder y la fuerza de mi mano me han
traído esta riqueza". Es el orgullo del "hombre hecho a sí
mismo". Sin embargo, el versículo 18 llega como un balde de agua fría para
el ego: "Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para
hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en
este día".
A menudo olvidamos que incluso
nuestro talento, nuestra inteligencia y nuestra salud, las herramientas que
usamos para trabajar son préstamos divinos. Dios no solo nos da las cosas; nos
da el poder para obtenerlas. La palabra hebrea para "poder" aquí es
koach, que implica vigor y capacidad. Si hoy tenemos
éxito, no es porque seamos más hábiles que el que no lo tiene, sino porque Dios
ha sostenido nuestra mano.
Dios no nos bendice solo para
nuestra comodidad. El texto dice: "a fin de confirmar su pacto". Nuestro
éxito personal es parte de una historia más grande. Dios quiere bendecirnos
para que seamos un testimonio de Su fidelidad y un canal de bendición para
otros. La riqueza sin propósito se convierte en un ídolo.
El versículo 19 es una advertencia:
"Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y fueres en pos de dioses
ajenos... de cierto os anuncio hoy que pereceréis".
El olvido espiritual no es un
simple despiste; es una decisión del corazón. Cuando dejamos de reconocer a
Dios como la fuente, instintivamente buscamos otros "dioses" (el
dinero, el estatus, el reconocimiento) para que nos den seguridad. Moisés es
drástico: el fin de esa ruta es la destrucción.
Dios les bendiga
abundantemente.

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