UN MOMENTO CON DIOS
Sabiduría para Elegir
Liderazgo
Jueces 9
Jotam relata cómo los árboles buscaron un rey. Acudieron primero al olivo, luego a la higuera y después a la vid. Los tres dieron respuestas similares: ¿He de dejar mi aceite, mi dulzura o mi vino, que alegran a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles?
Esta es una enseñanza profunda
sobre el propósito. Los árboles frutales entendían que su valor no residía en
el prestigio del trono, sino en la utilidad de su fruto. A veces, la ambición
nos tienta a abandonar el lugar donde somos fructíferos por buscar una posición
de poder. La verdadera grandeza no está en "ser grande sobre otros",
sino en cumplir fielmente la función que Dios nos ha dado.
Finalmente, los árboles
invitan a la zarza. A diferencia de los otros, la zarza, un arbusto seco,
espinoso y sin fruto acepta de inmediato, pero con una amenaza: "Si en
verdad me elegís por rey... venid y abrigaos bajo mi sombra; y si no, salga
fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano".
La ironía es mordaz, una zarza
no ofrece sombra, solo espinas. La zarza representa al líder que no tiene nada
que ofrecer más que control y destrucción. Cuando el pueblo de Dios elige
líderes basados en el carisma, el parentesco o la conveniencia, en lugar del
carácter y el fruto, termina bajo el gobierno de una "zarza" que
consume todo lo noble (los cedros) a su alrededor.
Jotam confronta la falta de
integridad de los hombres de Siquem. Habían olvidado la lealtad a Gedeón y
habían elegido la violencia. La parábola concluye con una maldición que es, en
realidad, una ley espiritual, el fuego de la traición que usaron para elevar a
Abimelec terminaría consumiéndolos a ambos.
El capítulo termina cumpliendo
esta profecía. La injusticia puede parecer exitosa por un tiempo, pero Dios no
puede ser burlado. El liderazgo que nace de la traición y el egoísmo lleva en
sí mismo la semilla de su propia destrucción.
Este devocional nos invita a
evaluar nuestras propias aspiraciones y elecciones. ¿Estamos buscando "ser
grandes" o estamos buscando ser "fructíferos"? En nuestras
comunidades, familias y naciones, ¿estamos promoviendo a personas de carácter
(olivos y vides) o nos dejamos deslumbrar por "zarzas" que solo traen
conflicto?
Que nuestra oración hoy sea
por discernimiento para valorar el fruto por encima del poder, y por un corazón
que encuentre su satisfacción en cumplir el propósito de Dios, sin importar
cuán alto o bajo sea el puesto que ocupemos.
Dios les bendiga
abundantemente.

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