martes, 17 de marzo de 2026

Un momento... Refugio y Redención

 


UN MOMENTO CON DIOS

Refugio y Redención

 

Josué 20

 

En la antigüedad, la ley del "vengador de la sangre" permitía que un pariente cercano tomara justicia por su mano. Dios, conociendo la fragilidad humana y la posibilidad de accidentes, establece estos lugares para que la justicia no se convirtiera en venganza ciega.

Espiritualmente, esto nos recuerda que Dios no se deleita en la muerte del que yerra. Las ciudades de refugio (Cedes, Siquem, Hebrón, Beser, Ramot y Golán) estaban estratégicamente distribuidas para que nadie estuviera a más de medio día de camino de la seguridad.

Esto muestra la accesibilidad de la gracia, la salvación no está lejos de nosotros; Cristo es un refugio cercano y de fácil acceso para todo aquel que reconoce su necesidad.

Para ser salvo, el perseguido debía entrar en la ciudad y exponer su caso ante los ancianos. Una vez dentro, estaba seguro. Sin embargo, su libertad total dependía de un evento específico: la muerte del Sumo Sacerdote (Josué 20. 6). Solo entonces el refugiado podía volver a su casa sin temor.

Esta es una poderosa sombra de la obra de Jesús. Nosotros somos ese "homicida" espiritual, cuyos pecados nos han hecho merecedores de juicio. Pero nuestro Sumo Sacerdote, Jesucristo, no solo nos recibe en Su ciudad, sino que murió para que nosotros pudiéramos ser verdaderamente libres. Su muerte pagó nuestra deuda y canceló el derecho del "vengador" sobre nuestras vidas.

La ciudad de refugio no servía de nada si el hombre se quedaba sentado lamentando su error fuera de los muros. La instrucción era clara: huir hacia ella.

Hoy, el significado espiritual nos urge a no postergar nuestro arrepentimiento. El mundo ofrece muchos escondites (dinero, religión, distracciones), pero solo hay un Refugio que puede resistir el juicio. Como dice el autor de Hebreos, hemos "huido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros" (Hebreos 6. 18 )

Las puertas de la Ciudad de Refugio están abiertas. En Cristo, el juicio se detiene y la gracia comienza. No nos quedemos en el camino; entremos en Su descanso.

Dios les bendiga abundantemente.

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