UN MOMENTO CON DIOS
Refugio y Redención
Josué 20
En la antigüedad, la ley del "vengador de la sangre" permitía que un pariente cercano tomara justicia por su mano. Dios, conociendo la fragilidad humana y la posibilidad de accidentes, establece estos lugares para que la justicia no se convirtiera en venganza ciega.
Espiritualmente, esto nos
recuerda que Dios no se deleita en la muerte del que yerra. Las ciudades de
refugio (Cedes, Siquem, Hebrón, Beser, Ramot y Golán) estaban estratégicamente
distribuidas para que nadie estuviera a más de medio día de camino de la
seguridad.
Esto muestra la accesibilidad
de la gracia, la salvación no está lejos de nosotros; Cristo es un refugio
cercano y de fácil acceso para todo aquel que reconoce su necesidad.
Para ser salvo, el perseguido
debía entrar en la ciudad y exponer su caso ante los ancianos. Una vez dentro,
estaba seguro. Sin embargo, su libertad total dependía de un evento específico:
la muerte del Sumo Sacerdote (Josué 20. 6). Solo entonces el refugiado podía
volver a su casa sin temor.
Esta es una poderosa sombra de
la obra de Jesús. Nosotros somos ese "homicida" espiritual, cuyos
pecados nos han hecho merecedores de juicio. Pero nuestro Sumo Sacerdote,
Jesucristo, no solo nos recibe en Su ciudad, sino que murió para que nosotros
pudiéramos ser verdaderamente libres. Su muerte pagó nuestra deuda y canceló el
derecho del "vengador" sobre nuestras vidas.
La ciudad de refugio no servía
de nada si el hombre se quedaba sentado lamentando su error fuera de los muros.
La instrucción era clara: huir hacia ella.
Hoy, el significado espiritual
nos urge a no postergar nuestro arrepentimiento. El mundo ofrece muchos
escondites (dinero, religión, distracciones), pero solo hay un Refugio que
puede resistir el juicio. Como dice el autor de Hebreos, hemos "huido para
asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros" (Hebreos 6. 18 )
Las puertas de la Ciudad de
Refugio están abiertas. En Cristo, el juicio se detiene y la gracia comienza.
No nos quedemos en el camino; entremos en Su descanso.
Dios les bendiga
abundantemente.

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