UN MOMENTO CON DIOS
El mañana y las preocupaciones
"Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana
traerá su afán. Basta a cada día su propio mal." (Mateo 6. 34)
Este versículo de Mateo 6. 34
encierra una sabiduría divina que desafía la lógica del mundo moderno. En una
sociedad marcada por la ansiedad, la planificación excesiva y la incertidumbre,
Jesús nos llama a confiar, a vivir el presente y a dejar el futuro en manos de
Dios. “No os afanéis por el día de mañana” no es una invitación a la
irresponsabilidad, sino un llamado a soltar la carga del futuro que aún no ha
llegado.
Jesús, en el contexto del
Sermón del Monte, está enseñando sobre la providencia del Padre. Él conoce
nuestras necesidades, sabe lo que vendrá, y tiene cuidado de nosotros. Afanarse
por el mañana es, en el fondo, dudar de esa provisión y tratar de tomar el
control de lo que solo Dios puede manejar. La ansiedad es muchas veces el
resultado de querer vivir el futuro antes de tiempo.
“Cada día trae su propio mal”,
dice el texto. Esto implica que cada jornada tiene sus propios retos, y
añadirle el peso del mañana solo multiplica la carga. Dios nos da la gracia
necesaria para enfrentar cada día. Cuando nos preocupamos por el futuro,
tratamos de cargar con una mochila que aún no nos corresponde.
Jesús no niega que habrá
dificultades, pero promete estar con nosotros en cada momento. Por eso, el
antídoto contra la preocupación no es la previsión obsesiva, sino la fe. La
clave está en buscar primero el Reino de Dios y su justicia (v.33), confiando
en que todo lo demás será añadido.
En la práctica, esto significa
aprender a vivir con gratitud por el hoy. Significa orar por lo que nos
inquieta, pero dejando que el corazón descanse en la fidelidad de Dios.
Significa confiar en que, así como Dios fue suficiente ayer, lo será también
mañana.
El llamado de Mateo 6. 34 es
una invitación a descansar en Dios y vivir plenamente el presente. Porque el
futuro está en sus manos, y en su tiempo, todo será cumplido según su voluntad
perfecta. No vivamos anticipando tormentas que quizás nunca llegarán. Vivamos
el hoy con fe, paz y esperanza.
Dios les bendiga
abundantemente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario