lunes, 20 de octubre de 2025

Un momento... el mañana y sus preocupaciones

 


UN MOMENTO CON DIOS

El mañana y las preocupaciones


"Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal." (Mateo 6. 34)

 

Este versículo de Mateo 6. 34 encierra una sabiduría divina que desafía la lógica del mundo moderno. En una sociedad marcada por la ansiedad, la planificación excesiva y la incertidumbre, Jesús nos llama a confiar, a vivir el presente y a dejar el futuro en manos de Dios. “No os afanéis por el día de mañana” no es una invitación a la irresponsabilidad, sino un llamado a soltar la carga del futuro que aún no ha llegado.

Jesús, en el contexto del Sermón del Monte, está enseñando sobre la providencia del Padre. Él conoce nuestras necesidades, sabe lo que vendrá, y tiene cuidado de nosotros. Afanarse por el mañana es, en el fondo, dudar de esa provisión y tratar de tomar el control de lo que solo Dios puede manejar. La ansiedad es muchas veces el resultado de querer vivir el futuro antes de tiempo.

“Cada día trae su propio mal”, dice el texto. Esto implica que cada jornada tiene sus propios retos, y añadirle el peso del mañana solo multiplica la carga. Dios nos da la gracia necesaria para enfrentar cada día. Cuando nos preocupamos por el futuro, tratamos de cargar con una mochila que aún no nos corresponde.

Jesús no niega que habrá dificultades, pero promete estar con nosotros en cada momento. Por eso, el antídoto contra la preocupación no es la previsión obsesiva, sino la fe. La clave está en buscar primero el Reino de Dios y su justicia (v.33), confiando en que todo lo demás será añadido.

En la práctica, esto significa aprender a vivir con gratitud por el hoy. Significa orar por lo que nos inquieta, pero dejando que el corazón descanse en la fidelidad de Dios. Significa confiar en que, así como Dios fue suficiente ayer, lo será también mañana.

El llamado de Mateo 6. 34 es una invitación a descansar en Dios y vivir plenamente el presente. Porque el futuro está en sus manos, y en su tiempo, todo será cumplido según su voluntad perfecta. No vivamos anticipando tormentas que quizás nunca llegarán. Vivamos el hoy con fe, paz y esperanza.

Dios les bendiga abundantemente.

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