lunes, 1 de diciembre de 2025

Un momento... brillar con la luz de Cristo

 


UN MOMENTO

CON DIOS

Brillar con la luz de Cristo


"La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella."

(Juan 1. 5)

 

Este versículo nos presenta una verdad eterna y poderosa: la luz de Cristo es más fuerte que cualquier oscuridad. Desde el inicio, el apóstol Juan identifica a Jesús como “la luz verdadera” que vino al mundo para iluminar a todos los hombres. Esta luz no es solo un símbolo de esperanza, sino la misma vida de Dios manifestada para disipar el pecado, el miedo y la confusión.

Las tinieblas representan todo aquello que se opone a Dios: el pecado, la mentira, la desesperanza, la injusticia y el odio. El mundo, sin Cristo, vive sumergido en esta oscuridad, muchas veces sin siquiera reconocerlo. Pero la llegada de Jesús cambia todo: Su luz no solo ilumina, sino que transforma. Y lo más importante, las tinieblas no pueden vencerla. Aunque intenten apagarla, como sucedió con la crucifixión, la luz siempre triunfa, como lo demostró la resurrección.

Para el creyente, este versículo también es un llamado personal. Si Cristo, la luz del mundo, habita en nosotros, entonces estamos llamados a reflejar esa luz en medio de un mundo que aún vive en tinieblas. Esto no se logra con discursos vacíos, sino con un testimonio vivo: amando donde hay odio, perdonando donde hay rencor, siendo justos donde hay corrupción y mostrando esperanza donde reina la desesperación.

Brillar con la luz de Cristo no significa que nunca enfrentaremos oscuridad. Habrá pruebas, injusticias y momentos difíciles, pero la promesa es que esa luz interior no será apagada si permanecemos en Él. Nuestra misión no es escondernos, sino dejar que esa luz sea vista, como Jesús dijo en Mateo 5. 16: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”

En un mundo cada vez más confundido y herido, cada creyente es como una lámpara encendida que señala el camino hacia Jesús. La luz de Cristo no solo ilumina nuestra vida, sino que, a través de nosotros, puede guiar a otros a la verdad.

En Juan 1. 5 nos recuerda que la oscuridad nunca podrá vencer la luz de Cristo. Y si Su luz brilla en nosotros, tampoco las tinieblas podrán apagar lo que Dios ha encendido en nuestro corazón. Por eso, debemos vivir de tal manera que, al vernos, otros puedan encontrar el reflejo del amor y la gracia de Jesús.

Dios les bendiga abundantemente.

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