UN MOMENTO
CON DIOS
Brillar con la luz de Cristo
"La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron
contra ella."
(Juan 1. 5)
Este versículo nos presenta
una verdad eterna y poderosa: la luz de Cristo es más fuerte que cualquier
oscuridad. Desde el inicio, el apóstol Juan identifica a Jesús como “la luz
verdadera” que vino al mundo para iluminar a todos los hombres. Esta luz no es
solo un símbolo de esperanza, sino la misma vida de Dios manifestada para
disipar el pecado, el miedo y la confusión.
Las tinieblas representan todo
aquello que se opone a Dios: el pecado, la mentira, la desesperanza, la
injusticia y el odio. El mundo, sin Cristo, vive sumergido en esta oscuridad,
muchas veces sin siquiera reconocerlo. Pero la llegada de Jesús cambia todo: Su
luz no solo ilumina, sino que transforma. Y lo más importante, las tinieblas no
pueden vencerla. Aunque intenten apagarla, como sucedió con la crucifixión, la
luz siempre triunfa, como lo demostró la resurrección.
Para el creyente, este
versículo también es un llamado personal. Si Cristo, la luz del mundo, habita
en nosotros, entonces estamos llamados a reflejar esa luz en medio de un mundo
que aún vive en tinieblas. Esto no se logra con discursos vacíos, sino con un
testimonio vivo: amando donde hay odio, perdonando donde hay rencor, siendo
justos donde hay corrupción y mostrando esperanza donde reina la desesperación.
Brillar con la luz de Cristo
no significa que nunca enfrentaremos oscuridad. Habrá pruebas, injusticias y momentos
difíciles, pero la promesa es que esa luz interior no será apagada si
permanecemos en Él. Nuestra misión no es escondernos, sino dejar que esa luz
sea vista, como Jesús dijo en Mateo 5. 16: “Así alumbre vuestra luz delante de
los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre
que está en los cielos.”
En un mundo cada vez más
confundido y herido, cada creyente es como una lámpara encendida que señala el
camino hacia Jesús. La luz de Cristo no solo ilumina nuestra vida, sino que, a
través de nosotros, puede guiar a otros a la verdad.
En Juan 1. 5 nos recuerda que
la oscuridad nunca podrá vencer la luz de Cristo. Y si Su luz brilla en
nosotros, tampoco las tinieblas podrán apagar lo que Dios ha encendido en
nuestro corazón. Por eso, debemos vivir de tal manera que, al vernos, otros
puedan encontrar el reflejo del amor y la gracia de Jesús.
Dios les bendiga
abundantemente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario