jueves, 18 de diciembre de 2025

Un momento... Sencillamente hacer el bien

 


UN MOMENTO CON DIOS

Sencillamente hacer el Bien

 

“No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos...” (Gálatas 6. 9 – 10)

 

La vida cristiana no siempre se mide por grandes gestas o actos extraordinarios, sino muchas veces por la sencillez de nuestro caminar diario. “Hacer el bien” parece una frase simple, pero encierra la esencia del amor de Dios manifestado en nosotros. El apóstol Pablo exhorta en Gálatas 6. 9 - 10: “No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos...”

Hacer el bien no es una opción secundaria, sino una evidencia de la fe viva que obra por el amor (Gálatas 5. 6). El Señor Jesús lo mostró en cada paso de su ministerio: sanando, consolando, alimentando, enseñando y, sobre todo, entregando su vida por nosotros. Su ejemplo nos recuerda que la bondad no necesita anuncios ni aplausos; basta con un corazón sensible al dolor ajeno y dispuesto a servir.

A veces pensamos que para agradar a Dios debemos realizar cosas grandes, pero Él nos llama también a la fidelidad en lo pequeño. Una palabra de aliento, un gesto de generosidad, una oración sincera por alguien, un acto de justicia en el lugar de trabajo, todo ello cuenta como “hacer el bien”. No siempre veremos resultados inmediatos, pero Dios promete que a su tiempo dará fruto.

La bondad sencilla también nos protege del egoísmo. Cuando servimos, dejamos de mirarnos solo a nosotros mismos y abrimos los ojos a las necesidades de quienes nos rodean. En un mundo marcado por la indiferencia, el bien se convierte en un testimonio poderoso del amor de Cristo. Jesús mismo dijo: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5. 16)

No se trata de hacer el bien como una obligación pesada, sino como una expresión natural de la vida de Cristo en nosotros. El Espíritu Santo nos impulsa a obrar con amor, y esa bondad es semilla que puede transformar corazones.

Que esta reflexión nos anime a no cansarnos de la bondad sencilla, la que no busca reconocimientos, sino que fluye de un corazón transformado. Hacer el bien cada día, en lo pequeño y en lo grande, es la manera más práctica de reflejar el amor de Dios al mundo.

Dios les bendiga abundantemente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario