domingo, 28 de diciembre de 2025

Un momento... ¡Demos gracias a Dios!

 


UN MOMENTO CON DIOS

¡Demos gracias a Dios!

 

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5. 18)

 

Dar gracias a Dios no es solo un acto de cortesía espiritual, sino una expresión de fe y humildad que reconoce que todo lo que tenemos proviene de Él. La Biblia nos enseña: “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5. 18). Esto significa que la gratitud no depende únicamente de las circunstancias favorables, sino que debe ser una actitud constante del corazón.

Muchas veces damos gracias solo cuando recibimos bendiciones evidentes: salud, provisión, protección o respuestas a nuestras oraciones. Pero Dios nos llama a agradecer incluso en las pruebas, porque ellas forman nuestro carácter y nos acercan más a Él. La gratitud, en tiempos difíciles, es una declaración de confianza: aunque no lo entendamos todo, creemos que Dios tiene el control y está obrando para nuestro bien.

Dar gracias transforma nuestra perspectiva. Un corazón agradecido deja de enfocarse en lo que falta y aprende a reconocer la fidelidad de Dios en lo que ya ha recibido. Nos recuerda que cada día de vida es un regalo, que la salvación en Cristo es la mayor bendición, y que incluso las pequeñas cosas, el aire que respiramos, el pan de cada día, el amor de una familia son expresiones de la bondad de Dios.

Cuando agradecemos, también fortalecemos nuestra relación con Dios. La gratitud abre la puerta a la alabanza y a una comunión más profunda con Él. Nos aparta del orgullo, porque reconocemos que nada de lo que tenemos es solo por nuestro esfuerzo, sino por su gracia. El corazón agradecido se convierte en terreno fértil para la fe, porque recuerda las obras pasadas de Dios y espera con esperanza las futuras.

Además, la gratitud es un testimonio poderoso. En un mundo que se queja constantemente, un creyente agradecido brilla con una luz distinta. Las personas pueden ver en nosotros que nuestra confianza no depende de la economía, de las noticias o de la salud, sino de la fidelidad de un Dios que no cambia.

Hoy, a esta altura del año, hagamos un alto para decir: “Gracias, Señor, por lo que has hecho, por lo que estás haciendo y por lo que harás”. La gratitud no solo honra a Dios, sino que renueva nuestra mente y fortalece nuestro espíritu. Vivir agradecidos es vivir en paz, porque sabemos que, en cualquier situación, estamos en las manos de un Padre que nos ama y cuida de nosotros siempre.

Dios les bendiga abundantemente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario