UN MOMENTO CON DIOS
Un encuentro con Jesús
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo”. (Apocalipsis 3. 20)
Un verdadero encuentro con
Jesús es una experiencia que transforma la vida para siempre. No se trata solo
de conocer información sobre Él, sino de permitir que su presencia penetre en
lo más profundo del corazón. En la Biblia vemos numerosos ejemplos de personas
que, al encontrarse con Jesús, jamás volvieron a ser las mismas: la mujer
samaritana en el pozo, el ciego Bartimeo, Zaqueo, María Magdalena… todos fueron
tocados por su amor, su poder y su verdad.
El encuentro con Jesús siempre
comienza con una iniciativa suya. Él nos busca incluso antes de que lo
busquemos. Tal como dijo en Apocalipsis 3. 20: “He aquí, yo estoy a la puerta y
llamo”. Jesús toca la puerta de nuestro corazón, y cuando le abrimos, entra
para tener comunión con nosotros. Este acercamiento rompe barreras, sana
heridas y derriba cadenas de pecado.
Cuando nos encontramos con
Jesús, Él nos revela quién es y quiénes somos realmente. En ese momento
entendemos que sin Él estamos perdidos, pero también descubrimos que somos
profundamente amados. Su mirada no condena al arrepentido, sino que ofrece
perdón y una nueva oportunidad. La mujer sorprendida en adulterio escuchó de
sus labios: “Ni yo te condeno; vete y no peques más” (Juan 8. 11). Así actúa
Jesús: confronta el pecado, pero ofrece gracia para un nuevo comienzo.
Un encuentro con Jesús no solo
cambia el corazón, sino que transforma la dirección de nuestra vida. Saulo de
Tarso, que perseguía a la iglesia, después de encontrarse con el Señor camino a
Damasco, se convirtió en el apóstol Pablo, uno de los mayores predicadores del
evangelio. Cuando Cristo se cruza en nuestro camino, lo imposible se vuelve
posible, lo perdido se encuentra y lo roto se restaura.
Pero este encuentro no es un
evento único del pasado. Jesús desea que lo experimentemos cada día. Podemos
encontrarnos con Él en la oración, en la lectura de la Palabra, en la adoración
y en los actos de amor hacia otros. Cada momento que pasamos en Su presencia
refresca nuestra fe y nos recuerda que no caminamos solos.
Hoy es un buen momento para
preguntarnos: ¿cómo fue mi último encuentro real con Jesús? Tal vez Él está
tocando de nuevo a la puerta de nuestro corazón, listo para renovar nuestra
vida. Un encuentro con Jesús lo cambia todo, porque cuando Él se hace presente,
la luz vence a la oscuridad, la esperanza vence al temor y su amor vence
cualquier herida.
Dios les bendiga
abundantemente.

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