jueves, 11 de diciembre de 2025

Un momento... Ha llegado la salvación a esta casa

 


UN MOMENTO CON DIOS

Ha llegado la salvación a esta casa

 

La frase “Ha llegado la salvación a esta casa” (Lucas 19. 9)

 

La frase “Ha llegado la salvación a esta casa” (Lucas 19. 9) fue pronunciada por Jesús en el hogar de Zaqueo, un recaudador de impuestos despreciado por su pueblo debido a su corrupción y colaboración con Roma. Esta declaración no solo marcó un antes y un después en la vida de Zaqueo, sino que nos muestra cómo la salvación es un encuentro personal con Cristo que trae transformación a todo el entorno donde Él es recibido.

Zaqueo no buscaba un sermón, sino ver a Jesús. Sin embargo, su curiosidad lo llevó a un encuentro que cambió su destino. Jesús, al verlo subido en el árbol, lo llamó por su nombre y le dijo: “Baja enseguida, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa”. Este llamado muestra que la salvación no es fruto de nuestros méritos, sino de la gracia divina que nos busca donde estamos, sin importar nuestra condición.

Cuando Jesús entra en una casa, entra también su luz, su perdón y su paz. Zaqueo, al recibir al Señor con alegría, experimentó un cambio profundo. La evidencia de esa transformación fue inmediata: se comprometió a devolver lo robado y a dar la mitad de sus bienes a los pobres. Esto nos recuerda que la salvación no es solo un acto espiritual invisible, sino que produce frutos concretos de justicia, amor y reparación.

La salvación que llegó a la casa de Zaqueo no fue únicamente para él, sino para toda su familia y para todos los que vivían bajo ese techo. Dios obra así: cuando alguien abre su corazón a Cristo, su vida y su hogar comienzan a reflejar su presencia. El perdón recibido se convierte en fuente de reconciliación, y la paz de Dios reemplaza la culpa y el temor.

Hoy, Jesús sigue diciendo: “Es necesario que hoy me hospede en tu casa”. No se trata solo de un lugar físico, sino de abrirle la puerta de nuestro corazón, nuestras relaciones y nuestras decisiones. Cuando lo dejamos entrar, Él trae orden al desorden, esperanza al desaliento y propósito a la vida.

Que podamos responder como Zaqueo, con gozo y disposición, para que Cristo pueda decir también de nosotros: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa”. Su presencia lo cambia todo, y donde Él reina, hay vida, libertad y bendición.

Dios les bendiga abundantemente.

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