UN MOMENTO CON DIOS
Ha llegado la salvación a esta
casa
La frase “Ha llegado la salvación a esta casa” (Lucas 19. 9)
La frase “Ha llegado la
salvación a esta casa” (Lucas 19. 9) fue pronunciada por Jesús en el hogar de
Zaqueo, un recaudador de impuestos despreciado por su pueblo debido a su
corrupción y colaboración con Roma. Esta declaración no solo marcó un antes y
un después en la vida de Zaqueo, sino que nos muestra cómo la salvación es un
encuentro personal con Cristo que trae transformación a todo el entorno donde
Él es recibido.
Zaqueo no buscaba un sermón,
sino ver a Jesús. Sin embargo, su curiosidad lo llevó a un encuentro que cambió
su destino. Jesús, al verlo subido en el árbol, lo llamó por su nombre y le
dijo: “Baja enseguida, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa”. Este
llamado muestra que la salvación no es fruto de nuestros méritos, sino de la
gracia divina que nos busca donde estamos, sin importar nuestra condición.
Cuando Jesús entra en una
casa, entra también su luz, su perdón y su paz. Zaqueo, al recibir al Señor con
alegría, experimentó un cambio profundo. La evidencia de esa transformación fue
inmediata: se comprometió a devolver lo robado y a dar la mitad de sus bienes a
los pobres. Esto nos recuerda que la salvación no es solo un acto espiritual
invisible, sino que produce frutos concretos de justicia, amor y reparación.
La salvación que llegó a la
casa de Zaqueo no fue únicamente para él, sino para toda su familia y para
todos los que vivían bajo ese techo. Dios obra así: cuando alguien abre su
corazón a Cristo, su vida y su hogar comienzan a reflejar su presencia. El
perdón recibido se convierte en fuente de reconciliación, y la paz de Dios
reemplaza la culpa y el temor.
Hoy, Jesús sigue diciendo: “Es
necesario que hoy me hospede en tu casa”. No se trata solo de un lugar físico,
sino de abrirle la puerta de nuestro corazón, nuestras relaciones y nuestras
decisiones. Cuando lo dejamos entrar, Él trae orden al desorden, esperanza al
desaliento y propósito a la vida.
Que podamos responder como
Zaqueo, con gozo y disposición, para que Cristo pueda decir también de
nosotros: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa”. Su presencia lo cambia
todo, y donde Él reina, hay vida, libertad y bendición.
Dios les bendiga
abundantemente.

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