martes, 9 de diciembre de 2025

Un momento... Jesús camina a nuestro lado

 




UN MOMENTO CON DIOS

Jesús camina a nuestro lado

 

“De pronto, se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Y, en ese instante, Jesús desapareció”. (Lucas 24. 31)

 

La presencia de Jesús en nuestra vida no es solo una promesa lejana, sino una realidad constante. Desde el momento en que le entregamos nuestro corazón, Él se convierte en nuestro fiel compañero, caminando a nuestro lado en cada paso que damos, tanto en los momentos de gozo como en los de dolor. Su compañía es silenciosa a veces, pero siempre efectiva, guiándonos, sosteniéndonos y recordándonos que nunca estamos solos.

En Lucas 24, leemos la historia de los discípulos camino a Emaús. Ellos iban tristes y confundidos, sin reconocer que el mismo Jesús resucitado caminaba junto a ellos. Muchas veces nos sucede igual: estamos tan enfocados en nuestras preocupaciones que no vemos que el Señor está a nuestro lado, guiando nuestras conversaciones, fortaleciendo nuestra fe y encendiendo nuestro corazón con su Palabra.

Cuando Jesús camina con nosotros, nuestras cargas se vuelven más ligeras. Él mismo dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11. 28). No siempre quitará las dificultades, pero sí nos dará la fuerza, la paz y la dirección para enfrentarlas. Su compañía cambia nuestra perspectiva: donde antes veíamos obstáculos, ahora vemos oportunidades para confiar más en Él.

Es importante entender que Jesús no solo está presente en los momentos “espirituales” como un culto o una oración, sino también en lo cotidiano. Él camina con nosotros en el trabajo, en el hogar, en los viajes, en los desafíos y en las decisiones. Su Espíritu nos recuerda que nuestra vida entera está bajo su cuidado.

Caminar con Jesús también implica escucharle y seguirle. No basta con saber que está presente; debemos permitirle guiar el rumbo. Él conoce el camino mejor que nosotros, porque no solo ve el presente, sino también el futuro. Tal como dice el Salmo 23: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo”, su presencia es nuestra mayor seguridad.

Pensemos cuántas veces Jesús ha estado a nuestro lado sin que lo notemos. Él camina con nosotros, no por obligación, sino por amor. Si abrimos los ojos de la fe, podremos reconocer su voz, sentir su paz y experimentar la certeza de que, con Él, nunca caminaremos solos. Él es nuestro compañero eterno, y su paso marca el compás seguro de nuestra vida.

Dios les bendiga abundantemente.

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