UN MOMENTO CON DIOS
Este Año, ¿Dios tuvo el
control de nuestra vida?
“Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas.” (Proverbios 3. 5 – 6)
Faltan solo dos días para
terminar el año y es natural detenernos y reflexionar sobre lo vivido. Hubo
alegrías y tristezas, logros y pérdidas, momentos de paz y otros de
incertidumbre. Pero la pregunta más importante que podemos hacernos no es
solamente cómo nos fue, sino: ¿Dios tuvo realmente el control de nuestra vida
este año?
A menudo decimos de palabra
que Dios gobierna sobre nosotros, pero en la práctica tomamos decisiones
guiados por nuestras emociones, nuestros deseos o la opinión de otros. Rendir
el control a Dios significa someter nuestra voluntad a la Suya, confiar en Su
dirección y permitir que Él guíe cada área de nuestra existencia. Proverbios 3.
5 - 6 nos recuerda: “Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en
tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus
veredas.”
Si miramos hacia atrás, tal
vez descubramos que hubo momentos en que intentamos “tomar el volante” y
manejar nuestra vida según nuestros planes, olvidando que Dios ve más allá de
lo que nosotros podemos ver. Sin embargo, también es probable que podamos
reconocer Su mano guiando nuestras decisiones, protegiéndonos de peligros que
no imaginábamos o cerrando puertas que no nos convenían.
Dios tener el control no
significa que todo salga como nosotros queremos, sino que todo resulta como Él
lo ha dispuesto para nuestro bien y Su gloria (Romanos 8. 28). Incluso en las
pruebas, cuando sentimos que todo está fuera de lugar, Él sigue siendo soberano
y fiel.
El fin de año es un buen
momento para evaluar si en cada situación le hemos consultado, si hemos
obedecido Su Palabra o si hemos buscado Su dirección antes de actuar. Si
descubrimos que muchas veces tomamos el control por nuestra cuenta, no debemos
desanimarnos, sino volvernos a Él con un corazón dispuesto.
Comenzar un nuevo año bajo el
gobierno de Dios significa confiar en Su plan, obedecerle en lo pequeño y lo
grande, y descansar en Su amor. Cuando Él dirige nuestra vida, incluso los
caminos inciertos se vuelven seguros, porque sabemos que el Capitán del barco
no se equivoca.
Que podamos decir con fe al
terminar este año: “Señor, Tú has estado al mando, y en Tus manos dejo también
mi mañana”. Ese es el mayor acto de confianza que podemos ofrecerle.
Dios los bendiga
abundantemente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario