martes, 30 de diciembre de 2025

Un momento... Este año, ¿Dios tuvo el control de nuestra vida?

 


UN MOMENTO CON DIOS

Este Año, ¿Dios tuvo el control de nuestra vida?

 

“Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas.” (Proverbios 3. 5 – 6)

 

Faltan solo dos días para terminar el año y es natural detenernos y reflexionar sobre lo vivido. Hubo alegrías y tristezas, logros y pérdidas, momentos de paz y otros de incertidumbre. Pero la pregunta más importante que podemos hacernos no es solamente cómo nos fue, sino: ¿Dios tuvo realmente el control de nuestra vida este año?

A menudo decimos de palabra que Dios gobierna sobre nosotros, pero en la práctica tomamos decisiones guiados por nuestras emociones, nuestros deseos o la opinión de otros. Rendir el control a Dios significa someter nuestra voluntad a la Suya, confiar en Su dirección y permitir que Él guíe cada área de nuestra existencia. Proverbios 3. 5 - 6 nos recuerda: “Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas.”

Si miramos hacia atrás, tal vez descubramos que hubo momentos en que intentamos “tomar el volante” y manejar nuestra vida según nuestros planes, olvidando que Dios ve más allá de lo que nosotros podemos ver. Sin embargo, también es probable que podamos reconocer Su mano guiando nuestras decisiones, protegiéndonos de peligros que no imaginábamos o cerrando puertas que no nos convenían.

Dios tener el control no significa que todo salga como nosotros queremos, sino que todo resulta como Él lo ha dispuesto para nuestro bien y Su gloria (Romanos 8. 28). Incluso en las pruebas, cuando sentimos que todo está fuera de lugar, Él sigue siendo soberano y fiel.

El fin de año es un buen momento para evaluar si en cada situación le hemos consultado, si hemos obedecido Su Palabra o si hemos buscado Su dirección antes de actuar. Si descubrimos que muchas veces tomamos el control por nuestra cuenta, no debemos desanimarnos, sino volvernos a Él con un corazón dispuesto.

Comenzar un nuevo año bajo el gobierno de Dios significa confiar en Su plan, obedecerle en lo pequeño y lo grande, y descansar en Su amor. Cuando Él dirige nuestra vida, incluso los caminos inciertos se vuelven seguros, porque sabemos que el Capitán del barco no se equivoca.

Que podamos decir con fe al terminar este año: “Señor, Tú has estado al mando, y en Tus manos dejo también mi mañana”. Ese es el mayor acto de confianza que podemos ofrecerle.

Dios los bendiga abundantemente.

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