domingo, 30 de noviembre de 2025

Un momento... Podemos tener tiempos difíciles, pero nunca un día sin Dios


 

UN MOMENTO CON DIOS

Podemos tener tiempos difíciles, pero nunca un día sin Dios

 

“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.” (Isaías 43. 2)

 

En la travesía de la vida, los días difíciles son inevitables. Hay momentos en que el dolor, la incertidumbre o el cansancio parecen envolverlo todo. Sin embargo, hay una verdad que permanece firme como una roca: nunca vivimos un solo día sin Dios. Esta certeza transforma incluso las temporadas más oscuras en oportunidades para experimentar Su fidelidad.

La Escritura nos recuerda que Dios no abandona a los suyos. En Isaías 43. 2, Él declara: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.” Este versículo no promete ausencia de dificultades, sino presencia divina en medio de ellas. Dios no es ajeno a nuestro sufrimiento; Él camina con nosotros, sostiene nuestras cargas y nos da paz que sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4. 7)

Incluso en los días en que no sentimos Su cercanía, Él sigue obrando. En Salmo 121. 5 – 6, se nos dice: “El Señor es tu guardador… ni el sol te herirá de día, ni la luna de noche.” Esto implica que Su protección no cesa, ni siquiera cuando nuestros sentidos espirituales están nublados por el dolor. Dios está presente en cada amanecer, en cada suspiro, en cada lágrima que derramamos en secreto.

Jesús mismo nos aseguró: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28. 20). No dijo “algunos días” ni “cuando todo esté bien”, sino todos los días. Esta promesa es un ancla para el alma. En los días de gozo, Él celebra con nosotros. En los días de quebranto, Él nos consuela. En los días de lucha, Él nos fortalece.

Recordar que nunca hay un día sin Dios nos invita a vivir con esperanza. Aunque el panorama sea incierto, Su presencia es constante. Aunque el corazón esté abatido, Su amor es inquebrantable. Aunque el camino sea estrecho, Su gracia es suficiente.

¿Qué cambiaría en nuestra forma de enfrentar los días difíciles si recordáramos que Dios está con nosotros en cada uno de ellos?

Que esta verdad nos sostenga: Podemos tener tiempos difíciles, pero nunca un día sin Dios. Él es nuestro refugio, nuestra fuerza y nuestra compañía constante.

Dios les bendiga abundantemente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario