UN MOMENTO CON DIOS
Un regalo inmerecido
"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros,
pues es don de Dios." (Efesios 2. 8 )
Efesios 2. 8 es uno de los
versículos más claros y poderosos sobre la naturaleza de la salvación. El
apóstol Pablo nos recuerda que nuestra salvación no es el resultado de nuestros
esfuerzos, méritos o buenas obras, sino un regalo inmerecido que Dios nos
otorga por Su gracia. Esta verdad derriba todo orgullo humano y nos invita a
vivir con humildad y gratitud.
La palabra gracia significa
“favor inmerecido”. No hay nada que podamos hacer para ganarnos el perdón de
Dios; todo lo ha hecho Cristo en la cruz. Nosotros estábamos espiritualmente
muertos por el pecado (Efesios 2. 1), sin capacidad de acercarnos a Dios, pero
Él, en Su amor, tomó la iniciativa y nos ofreció vida eterna. La fe es el medio
por el cual recibimos esa gracia, pero incluso esa fe no nace de nosotros, sino
que es un regalo de Dios.
Este versículo también corrige
una de las ideas más comunes pero equivocadas: la de pensar que “si me porto
bien, iré al cielo”. Pablo deja claro que las buenas obras no son la causa de
nuestra salvación, sino su consecuencia (Efesios 2. 10). Las obras son el fruto
natural de un corazón transformado, no la condición para ser aceptados por
Dios.
La salvación por gracia
también nos libera de la esclavitud del perfeccionismo y de la ansiedad
espiritual. No vivimos tratando de ganar el favor de Dios, sino descansando en
lo que Cristo ya hizo por nosotros. Esto no nos lleva a la pasividad, sino a un
compromiso más profundo, pues cuando entendemos la magnitud del amor y la
misericordia de Dios, deseamos servirle y obedecerle con todo nuestro ser.
Efesios 2. 8 nos recuerda que
todo en nuestra vida cristiana comienza con Dios y termina con Dios. Somos
salvos para la gloria de Su nombre, no para la exaltación del nuestro. La
gracia no solo nos salva, sino que nos sostiene y nos transforma cada día.
Por eso, nuestra respuesta
debe ser vivir con gratitud constante, confiando en que lo que comenzó por
gracia será perfeccionado por gracia. Así, cada paso que demos será un
testimonio vivo de que “la salvación pertenece al Señor” (Jonás 2. 9) y que
todo lo que somos se lo debemos a Él.
Dios les bendiga
abundantemente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario