viernes, 28 de noviembre de 2025

Un momento... Estar atentos y preparados

 


UN MOMENTO CON DIOS

Estar atentos y preparados

 

"Vosotros, pues, también estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá." (Lucas 12. 40)

 

Este versículo es una advertencia y, al mismo tiempo, una exhortación de Jesús a vivir en un estado constante de preparación espiritual. No se trata de un temor paralizante, sino de una conciencia despierta que nos recuerda que la vida cristiana no es una rutina vacía, sino una espera activa y vigilante.

Jesús nos dice que el momento de su venida será inesperado. Esto nos enseña que no podemos posponer la obediencia, el arrepentimiento o la entrega total a Dios para “más adelante”. Muchos viven pensando que tendrán tiempo para reconciliarse con el Señor, pero la realidad es que nadie sabe el día ni la hora, ni de su regreso ni del final de su vida en esta tierra.

Estar preparados significa vivir cada día como si fuera el último, no desde la desesperación, sino desde la fidelidad. Implica cuidar nuestro caminar, cultivar nuestra relación con Dios y mantener nuestras prioridades alineadas con su voluntad. En la parábola anterior, Jesús hablaba del siervo fiel y del infiel: el fiel permanece trabajando con responsabilidad aun cuando su señor tarda en venir; el infiel, en cambio, se descuida y se deja llevar por sus deseos egoístas.

La preparación que Jesús demanda no se limita a evitar el pecado, sino que también implica servir activamente en el reino de Dios. Es vivir con propósito, entendiendo que todo lo que hacemos debe glorificar al Señor. Así, nuestra fe no se convierte en un adorno para los días de culto, sino en un compromiso real que transforma cada aspecto de nuestra vida.

En un mundo donde el afán, las distracciones y la incredulidad nos rodean, la advertencia de Lucas 12. 40 cobra más relevancia que nunca. La venida del Señor será una sorpresa para muchos, pero para el creyente vigilante será un motivo de gozo, no de miedo.

Este versículo nos llama a reflexionar: si hoy fuera el día en que el Hijo del Hombre viniera, ¿nos encontraría listos? Estar preparados significa vivir con una fe activa, un corazón limpio y una esperanza firme en su promesa.

En resumen, Lucas 12. 40 nos recuerda que la preparación no es un evento aislado, sino un estilo de vida: caminar cada día en comunión con Cristo, listos para recibirlo, ya sea que venga en la noche o en el amanecer.

Dios les bendiga abundantemente.

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