martes, 11 de noviembre de 2025

Un momento... El enemigo ya ha sido derrotado

 


UN MOMENTO CON DIOS

El enemigo ya ha sido derrotado

 

“Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.” (Colosenses 2. 15)

 

Uno de los mensajes más poderosos y consoladores de la Biblia es que el enemigo ha sido derrotado. Esta verdad no es solo un consuelo para el creyente, sino una proclamación del triunfo de Dios sobre el mal, el pecado y la muerte. Desde Génesis hasta Apocalipsis, se revela una batalla espiritual en la que el enemigo, satanás intenta frustrar los planes divinos, pero siempre termina vencido por el poder y la soberanía de Dios.

Desde el principio, en Génesis 3. 15, Dios prometió que la simiente de la mujer heriría la cabeza de la serpiente. Esta profecía encontró su cumplimiento en Jesucristo. En la cruz, Cristo venció al enemigo de nuestras almas de forma definitiva. Colosenses 2. 15 lo declara con claridad: “Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.” En ese acto de amor y sacrificio, Jesús no solo pagó el precio de nuestro pecado, sino que desarmó al enemigo, lo humilló y proclamó victoria eterna.

El enemigo sigue actuando en el mundo, pero ya no tiene el poder absoluto sobre quienes están en Cristo. Hebreos 2. 14 dice que Jesús participó de carne y sangre para “destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo.” Aunque el diablo continúa tentando, acusando y buscando a quién devorar, su sentencia ya está dictada. Su derrota está sellada por la sangre del Cordero.

Para el cristiano, esta verdad tiene profundas implicaciones. No luchamos por la victoria, sino desde la victoria. Efesios 6 nos llama a resistir al enemigo usando la armadura de Dios, pero lo hacemos con la certeza de que Cristo ya lo venció. En Apocalipsis 12. 11 se nos dice que los creyentes vencen “por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos.” Nuestra victoria no depende de nuestras fuerzas, sino del poder de Dios obrando en nosotros.

La derrota del enemigo también nos da esperanza. Significa que el mal no tiene la última palabra, que la injusticia será corregida y que la muerte no es el final. Un día, según Apocalipsis 20. 10, el diablo será lanzado al lago de fuego para siempre. Hasta entonces, vivimos con la certeza de que su poder está limitado, y que en Cristo somos más que vencedores.

El enemigo ha sido derrotado. No hay mayor noticia para el alma que confía en Dios.

Dios les bendiga abundantemente.

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