UN MOMENTO CON DIOS
El antídoto contra el miedo
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” (2 Timoteo 1. 7)
El miedo es una de las
emociones humanas más comunes y paralizantes. Todos, en algún momento de la
vida, hemos experimentado temor: al futuro, a la pérdida, al fracaso, a la
enfermedad o incluso a la muerte. Sin embargo, la Palabra de Dios es clara al
enseñarnos que el miedo no proviene de Él. En 2 Timoteo 1. 7 leemos: “Porque no
nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio
propio.” Este versículo nos muestra que el temor que paraliza y esclaviza es
contrario al carácter de Dios.
Dios nos creó para vivir en
confianza, no en angustia. El miedo tiene la capacidad de debilitarnos
espiritualmente, distorsionar nuestra percepción de la realidad y alejarnos de
la fe. Nos hace creer mentiras: que estamos solos, que Dios no intervendrá, que
no hay esperanza. Pero la verdad bíblica es que Dios está con nosotros, y Su perfecta
presencia echa fuera el temor. Como dice 1 Juan 4. 18: “En el amor no hay
temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor.”
El miedo fue una de las
primeras reacciones del ser humano después del pecado. En el huerto del Edén,
Adán se escondió porque tuvo miedo. Desde entonces, el temor ha sido un efecto
del alejamiento de Dios. Pero en Cristo, esta separación es restaurada. Cuando
vivimos en comunión con Él, Su paz gobierna nuestros corazones. Jesús dijo en
Juan 14. 27: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la
da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”
Dios llama constantemente a su
pueblo a no temer. A lo largo de la Biblia, frases como “No temas” o “No tengas
miedo” aparecen más de 300 veces. No es una sugerencia, es una exhortación que
viene acompañada de una promesa: Su presencia. Isaías 41. 10 nos recuerda: “No
temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te
esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi
justicia.”
La confianza en Dios es el
antídoto contra el miedo. Cuando entendemos quién es Él y lo que ha prometido,
el temor pierde su fuerza. Vivimos por fe, no por vista. Y aunque los problemas
estén presentes, sabemos que no estamos solos ni desamparados. Dios nos ha dado
Su Espíritu para fortalecernos, guiarnos y darnos paz.
El miedo no es de Dios. Él
quiere que vivamos con fe, esperanza y valentía, confiando en que su amor
perfecto nos sostiene cada día.
Dios les bendiga
abundantemente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario