miércoles, 12 de noviembre de 2025

Un momento... El antídoto contra el miedo

 


UN MOMENTO CON DIOS

El antídoto contra el miedo

 

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” (2 Timoteo 1. 7)

 

El miedo es una de las emociones humanas más comunes y paralizantes. Todos, en algún momento de la vida, hemos experimentado temor: al futuro, a la pérdida, al fracaso, a la enfermedad o incluso a la muerte. Sin embargo, la Palabra de Dios es clara al enseñarnos que el miedo no proviene de Él. En 2 Timoteo 1. 7 leemos: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” Este versículo nos muestra que el temor que paraliza y esclaviza es contrario al carácter de Dios.

Dios nos creó para vivir en confianza, no en angustia. El miedo tiene la capacidad de debilitarnos espiritualmente, distorsionar nuestra percepción de la realidad y alejarnos de la fe. Nos hace creer mentiras: que estamos solos, que Dios no intervendrá, que no hay esperanza. Pero la verdad bíblica es que Dios está con nosotros, y Su perfecta presencia echa fuera el temor. Como dice 1 Juan 4. 18: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor.”

El miedo fue una de las primeras reacciones del ser humano después del pecado. En el huerto del Edén, Adán se escondió porque tuvo miedo. Desde entonces, el temor ha sido un efecto del alejamiento de Dios. Pero en Cristo, esta separación es restaurada. Cuando vivimos en comunión con Él, Su paz gobierna nuestros corazones. Jesús dijo en Juan 14. 27: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”

Dios llama constantemente a su pueblo a no temer. A lo largo de la Biblia, frases como “No temas” o “No tengas miedo” aparecen más de 300 veces. No es una sugerencia, es una exhortación que viene acompañada de una promesa: Su presencia. Isaías 41. 10 nos recuerda: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.”

La confianza en Dios es el antídoto contra el miedo. Cuando entendemos quién es Él y lo que ha prometido, el temor pierde su fuerza. Vivimos por fe, no por vista. Y aunque los problemas estén presentes, sabemos que no estamos solos ni desamparados. Dios nos ha dado Su Espíritu para fortalecernos, guiarnos y darnos paz.

El miedo no es de Dios. Él quiere que vivamos con fe, esperanza y valentía, confiando en que su amor perfecto nos sostiene cada día.

Dios les bendiga abundantemente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario