lunes, 17 de noviembre de 2025

Un momento... La humildad es importante para Dios

 


CADA DÍA CON DIOS

La humildad es importante para Dios

 

“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo” (1 Pedro 5.6)

 

Uno de los principios más claros y constantes en la Palabra de Dios es que Él resiste al orgulloso y exalta al humilde. Santiago 4. 6 lo expresa con firmeza: “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.” Esta verdad revela el corazón de Dios y nos llama a examinarnos constantemente, pues el orgullo es una de las actitudes más peligrosas del alma humana.

El orgullo nace cuando el ser humano se coloca en el centro, creyéndose autosuficiente, mejor que los demás o independiente de Dios. Fue el pecado que provocó la caída de Lucifer y, posteriormente, la del ser humano en el Edén. El orgullo nos ciega, endurece el corazón y nos aleja del propósito divino. Por eso, Dios se opone a él activamente. No es que el orgulloso simplemente se equivoque, sino que su actitud lo coloca en directa oposición a la voluntad de Dios.

Por el contrario, la humildad es el camino que abre la puerta a la gracia. Ser humilde no significa pensar menos de uno mismo, sino pensar menos en uno mismo. Es reconocer nuestra dependencia de Dios, nuestra necesidad de su guía, y vivir con un corazón dispuesto a aprender, servir y obedecer. Jesús, el Hijo de Dios, dio el mayor ejemplo de humildad: siendo Dios, se despojó a sí mismo y se hizo siervo (Filipenses 2. 5 - 8)

Dios se complace en los humildes porque ellos reconocen quién es Él y quiénes son ellos. No buscan su propia gloria, sino la de Dios. En ellos, Él puede obrar con libertad, enseñarles, moldearles y usarlos para su propósito. La humildad atrae la presencia de Dios y abre el corazón a su favor.

En un mundo que exalta el orgullo, la autosuficiencia y el éxito personal, Dios sigue llamando a sus hijos a vivir con sencillez y humildad. Recordemos que el camino a la exaltación verdadera no es la altivez, sino la humildad.

Dios les bendiga abundantemente.

 

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