martes, 18 de noviembre de 2025

Un momento... Misericordia es lo que Dios quiere

 


UN MOMENTO CON DIOS

Misericordia es lo que Dios quiere

 

“Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos.” (Oseas 6. 6)

 

Este versículo de Oseas 6. 6 es una poderosa declaración del corazón de Dios. En él, el Señor revela lo que verdaderamente valora: la misericordia y el conocimiento de Él, por encima de rituales religiosos y ofrendas externas. Es una llamada a revisar nuestras prioridades espirituales y examinar la autenticidad de nuestra relación con Dios.

En el contexto del profeta Oseas, el pueblo de Israel seguía presentando sacrificios y ofrendas, creyendo que eso bastaba para agradar a Dios, aun cuando vivían en pecado, injusticia y traición a su pacto. Era una religiosidad vacía, de formas sin fondo, de actos sin el corazón. Dios, a través de Oseas, los confronta y les dice: “Yo no quiero solo sacrificios; quiero misericordia.”

¿Qué significa esto para nosotros hoy?

La palabra “misericordia” en hebreo es hesed, y conlleva la idea de amor fiel, lealtad, compasión y compromiso con el prójimo. Dios quiere que su pueblo viva con un corazón sensible al dolor de los demás, con justicia, perdón, humildad y amor práctico. En otras palabras, que nuestra fe se traduzca en acciones llenas de gracia hacia otros.

El “conocimiento de Dios” no se refiere simplemente a saber cosas sobre Él, sino a una relación íntima, genuina y transformadora. Dios desea que lo conozcamos de verdad, que caminemos con Él cada día, que escuchemos su voz y le respondamos con obediencia y amor. Ese conocimiento produce un cambio interno que se manifiesta en nuestra conducta.

Este versículo es un llamado a todos los creyentes a no caer en la trampa de una religión superficial. Podemos asistir a la iglesia, cantar alabanzas y hacer buenas obras, pero si no hay misericordia en nuestro trato con los demás y si no cultivamos una relación sincera con Dios, todo eso pierde valor ante sus ojos.

Jesús mismo citó este versículo en el evangelio de Mateo (9. 13), cuando reprendió a los fariseos por su hipocresía religiosa. Esto demuestra que esta enseñanza es central en toda la Biblia: Dios busca corazones misericordiosos y vidas transformadas, no simplemente prácticas religiosas.

Que nuestra vida sea una ofrenda viva, llena de misericordia, y que día a día anhelemos conocer a Dios más profundamente. Solo así viviremos una fe que agrada verdaderamente al Señor.

Dios les bendiga abundantemente.

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