UN MOMENTO CON DIOS
Misericordia es lo que Dios
quiere
“Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos.” (Oseas 6. 6)
Este versículo de Oseas 6. 6
es una poderosa declaración del corazón de Dios. En él, el Señor revela lo que
verdaderamente valora: la misericordia y el conocimiento de Él, por encima de
rituales religiosos y ofrendas externas. Es una llamada a revisar nuestras
prioridades espirituales y examinar la autenticidad de nuestra relación con
Dios.
En el contexto del profeta
Oseas, el pueblo de Israel seguía presentando sacrificios y ofrendas, creyendo
que eso bastaba para agradar a Dios, aun cuando vivían en pecado, injusticia y
traición a su pacto. Era una religiosidad vacía, de formas sin fondo, de actos
sin el corazón. Dios, a través de Oseas, los confronta y les dice: “Yo no
quiero solo sacrificios; quiero misericordia.”
¿Qué significa esto para
nosotros hoy?
La palabra “misericordia” en
hebreo es hesed, y conlleva la idea de amor fiel, lealtad, compasión y
compromiso con el prójimo. Dios quiere que su pueblo viva con un corazón
sensible al dolor de los demás, con justicia, perdón, humildad y amor práctico.
En otras palabras, que nuestra fe se traduzca en acciones llenas de gracia
hacia otros.
El “conocimiento de Dios” no
se refiere simplemente a saber cosas sobre Él, sino a una relación íntima,
genuina y transformadora. Dios desea que lo conozcamos de verdad, que caminemos
con Él cada día, que escuchemos su voz y le respondamos con obediencia y amor.
Ese conocimiento produce un cambio interno que se manifiesta en nuestra
conducta.
Este versículo es un llamado a
todos los creyentes a no caer en la trampa de una religión superficial. Podemos
asistir a la iglesia, cantar alabanzas y hacer buenas obras, pero si no hay
misericordia en nuestro trato con los demás y si no cultivamos una relación
sincera con Dios, todo eso pierde valor ante sus ojos.
Jesús mismo citó este
versículo en el evangelio de Mateo (9. 13), cuando reprendió a los fariseos por
su hipocresía religiosa. Esto demuestra que esta enseñanza es central en toda
la Biblia: Dios busca corazones misericordiosos y vidas transformadas, no
simplemente prácticas religiosas.
Que nuestra vida sea una
ofrenda viva, llena de misericordia, y que día a día anhelemos conocer a Dios
más profundamente. Solo así viviremos una fe que agrada verdaderamente al
Señor.
Dios les bendiga
abundantemente.

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