sábado, 13 de septiembre de 2025

Un momento... Solo en Jesús hay Salvación

 


UN MOMENTO CON DIOS

Solo en Jesús hay Salvación

 

 “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” (Hechos 4. 12)

 

En Hechos 4. 12 encontramos una de las declaraciones más contundentes del Evangelio: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”

Este versículo fue pronunciado por el apóstol Pedro ante el concilio religioso que juzgaba a él y a Juan por predicar en el nombre de Jesús. Frente a las amenazas y la oposición, Pedro no titubea ni suaviza el mensaje. Por el contrario, proclama con valentía una verdad absoluta: solo en Jesucristo hay salvación.

En un mundo que promueve la pluralidad de caminos hacia Dios y la relativización de la verdad, este pasaje nos recuerda que el Evangelio no es una de muchas opciones, sino la única esperanza verdadera de redención para el ser humano. No se trata de intolerancia, sino de fidelidad a la revelación divina. Dios mismo ha dado un único nombre “bajo el cielo” —es decir, entre los hombres, en todo lugar y tiempo por el cual podemos ser salvos: Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios.

Este “nombre” no es solo una etiqueta; representa la persona, obra y autoridad de Cristo. Su vida sin pecado, su muerte en la cruz, su resurrección gloriosa, y su exaltación a la diestra del Padre lo hacen el único digno de ofrecer perdón, reconciliación y vida eterna.

La frase “dado a los hombres” enfatiza que la salvación es un regalo, una iniciativa divina. No es algo que el hombre logra, merece o conquista. Es Dios quien ofrece el camino, y lo hace accesible a todos por medio de Jesucristo. Pero también nos dice que no hay otro medio, ningún sistema religioso, obra humana o figura espiritual que pueda ocupar ese lugar.

Esta meditación nos invita a dos cosas: primero, a rendirnos con humildad a Jesucristo como nuestro único Salvador, reconociendo que fuera de Él no hay esperanza. Y segundo, a proclamar esta verdad con amor, pero sin vergüenza. El mundo necesita escuchar que la salvación no se encuentra en el dinero, en la fama, en la religión ni en las buenas obras, sino únicamente en Aquel que dio su vida por todos.

Hoy, afirmemos en nuestro corazón esta verdad eterna:
Jesús es el único camino, la única verdad y la única vida. Solo en su nombre hay salvación.

Dios les bendiga abundantemente.

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