domingo, 7 de septiembre de 2025

Un momento... El amor el mandamiento más importante

 


UN MOMENTO CON DIOS

El amor el mandamiento más importante

 

 “No como escribiéndote un nuevo mandamiento, sino el que hemos tenido desde el principio: que nos amemos unos a otros.” (2 Juan 5 – 6)

 

En, el apóstol Juan escribe con ternura y firmeza a una “señora elegida”, que probablemente representa una iglesia o a una creyente influyente. Su ruego no introduce una enseñanza nueva, sino que vuelve a lo esencial del mensaje cristiano: el amor.

Este mandamiento no es moderno ni complejo. Desde que Jesús estuvo en la tierra, y aún antes en la ley y los profetas, el amor ha sido la base del trato entre los hijos de Dios. Jesús mismo dijo: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros” (Juan 13. 35). No se trata solo de una emoción o simpatía, sino de una decisión continua de actuar con gracia, paciencia, perdón y servicio.

En el versículo 6, Juan profundiza: “Y este es el amor: que andemos según sus mandamientos.”
Aquí nos revela que el verdadero amor no está desligado de la obediencia a Dios, sino que es inseparable de ella. No es un amor definido por la cultura, las emociones o las conveniencias, sino por la voluntad de Dios. Amar es caminar en obediencia; es hacer lo que Dios manda porque lo amamos, y amar a los demás como fruto de esa obediencia.

Este amor se demuestra en hechos: en decir la verdad, en cuidar al necesitado, en actuar con justicia. No es un amor pasivo, sino dinámico, que transforma relaciones y comunidades.

Esta meditación nos recuerda que, en un mundo donde el significado del amor está distorsionado, la Palabra de Dios nos da una definición clara y segura. El amor cristiano no es débil ni permisivo, sino firme y santo, porque nace del corazón de Dios y se expresa caminando en sus caminos.

Hoy más que nunca, el testimonio del creyente debe reflejar ese amor verdadero: no uno de palabras vacías, sino de acciones sinceras, conforme a la voluntad del Señor.
Que nuestra vida diga sin duda: “Sí, amamos, y lo demostramos andando según sus mandamientos.”

Dios les bendiga abundantemente.

 

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