viernes, 12 de septiembre de 2025

Un momento... Nadie puede destruir este mensaje

 


UN MOMENTO CON DIOS

Nadie puede destruir este mensaje

 

 “Mas si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios.” (Hechos 5. 39)

 

Hechos 5. 39 nos sitúa en medio de un momento crítico para la Iglesia primitiva. Los apóstoles han sido arrestados por predicar el nombre de Jesús y realizar señales en su nombre. Los líderes religiosos están enfurecidos, temiendo la creciente influencia de estos hombres, y desean poner fin a su ministerio de manera definitiva. En este contexto, un fariseo sabio llamado Gamaliel se levanta con una advertencia que revela un profundo discernimiento espiritual:
“Mas si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios.”

Gamaliel, aunque no necesariamente seguidor de Cristo, ofrece un principio eterno: cuando algo proviene verdaderamente de Dios, ningún poder humano podrá detenerlo. La historia está llena de movimientos y líderes que surgieron con fuerza, pero que desaparecieron con el tiempo porque no eran de Dios. Sin embargo, la obra que nace del corazón de Dios, sostenida por Su voluntad y ejecutada en Su poder, permanecerá, resistirá y triunfará, aun frente a la oposición más intensa.

Esta meditación nos invita a considerar dos enseñanzas clave. La primera es que Dios es soberano sobre Su obra. Nadie puede frenar lo que Él ha determinado. Los apóstoles eran hombres comunes, sin poder político ni riqueza, pero estaban respaldados por el Espíritu Santo. Los líderes religiosos tenían el templo, la ley y la influencia, pero carecían del respaldo divino. En cada generación, Dios demuestra que Su propósito prevalece.

La segunda enseñanza es una advertencia solemne: “no seáis tal vez hallados luchando contra Dios.” Cuán fácil es, desde una posición de poder, orgullo o tradición, resistir lo nuevo que Dios está haciendo, simplemente porque no encaja en nuestras expectativas. Gamaliel advierte que, en ese caso, el enemigo no sería solo un grupo de personas, sino Dios mismo. Pelear contra Su voluntad es un combate perdido desde el inicio.

Esta palabra nos llama a reflexionar con humildad. ¿Estamos apoyando lo que Dios está haciendo, o lo estamos resistiendo por miedo, prejuicio o comodidad?
Pidamos discernimiento para reconocer la obra de Dios, aunque venga en formas inesperadas, y valentía para unirnos a ella, sabiendo que, si es de Dios, prevalecerá. Y más aún, que, al caminar con Él, somos parte de algo eterno e indestructible.

Dios les bendiga abundantemente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario