UN MOMENTO CON DIOS
Nadie puede destruir este
mensaje
“Mas si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios.” (Hechos 5. 39)
Hechos 5. 39 nos sitúa en
medio de un momento crítico para la Iglesia primitiva. Los apóstoles han sido
arrestados por predicar el nombre de Jesús y realizar señales en su nombre. Los
líderes religiosos están enfurecidos, temiendo la creciente influencia de estos
hombres, y desean poner fin a su ministerio de manera definitiva. En este contexto,
un fariseo sabio llamado Gamaliel se levanta con una advertencia que revela un
profundo discernimiento espiritual:
“Mas si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando
contra Dios.”
Gamaliel, aunque no
necesariamente seguidor de Cristo, ofrece un principio eterno: cuando algo
proviene verdaderamente de Dios, ningún poder humano podrá detenerlo. La
historia está llena de movimientos y líderes que surgieron con fuerza, pero que
desaparecieron con el tiempo porque no eran de Dios. Sin embargo, la obra que
nace del corazón de Dios, sostenida por Su voluntad y ejecutada en Su poder,
permanecerá, resistirá y triunfará, aun frente a la oposición más intensa.
Esta meditación nos invita a
considerar dos enseñanzas clave. La primera es que Dios es soberano sobre Su
obra. Nadie puede frenar lo que Él ha determinado. Los apóstoles eran hombres
comunes, sin poder político ni riqueza, pero estaban respaldados por el
Espíritu Santo. Los líderes religiosos tenían el templo, la ley y la influencia,
pero carecían del respaldo divino. En cada generación, Dios demuestra que Su
propósito prevalece.
La segunda enseñanza es una
advertencia solemne: “no seáis tal vez hallados luchando contra Dios.” Cuán
fácil es, desde una posición de poder, orgullo o tradición, resistir lo nuevo
que Dios está haciendo, simplemente porque no encaja en nuestras expectativas.
Gamaliel advierte que, en ese caso, el enemigo no sería solo un grupo de
personas, sino Dios mismo. Pelear contra Su voluntad es un combate perdido
desde el inicio.
Esta palabra nos llama a
reflexionar con humildad. ¿Estamos apoyando lo que Dios está haciendo, o lo
estamos resistiendo por miedo, prejuicio o comodidad?
Pidamos discernimiento para reconocer la obra de Dios, aunque venga en formas
inesperadas, y valentía para unirnos a ella, sabiendo que, si es de Dios,
prevalecerá. Y más aún, que, al caminar con Él, somos parte de algo eterno e
indestructible.
Dios les bendiga
abundantemente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario