UN MOMENTO CON DIOS
Edificar nuestra vida en
Cristo
“Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en Él; arraigados y sobreedificados en Él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.” (Colosenses 2. 6 - 7)
Decidamos reafirmar nuestras raíces en Jesús, edificar nuestra vida sobre su Palabra y caminar con gratitud, sabiendo que la vida plena solo se encuentra al andar cada día en Él.En estos dos versículos, el
apóstol Pablo exhorta a los creyentes de Colosas a perseverar y crecer en su
vida cristiana con firmeza, profundidad y gratitud. Su mensaje no solo es
relevante para la Iglesia del primer siglo, sino también para nosotros hoy, en
un mundo que constantemente nos invita a apartarnos de la verdad de Cristo.
Pablo comienza diciendo: “De
la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en Él.” Aquí hace un
llamado a la coherencia espiritual: así como recibieron a Cristo por fe,
humildad y arrepentimiento, así también deben continuar su camino con Él. No se
trata solo de un momento de conversión, sino de una vida completa centrada en
Jesús. La fe no es un punto de partida aislado, sino una jornada diaria con
Cristo como guía, fundamento y meta.
El apóstol utiliza imágenes
poderosas: “arraigados y sobreedificados en Él.” Ser “arraigado” implica tener
raíces profundas en Cristo, como un árbol que encuentra en Él su alimento,
estabilidad y crecimiento. Solo una vida profundamente anclada en Jesús puede
resistir las tormentas del error, la duda o la tentación. Al mismo tiempo,
“sobreedificados” habla del proceso continuo de construcción espiritual. La
vida cristiana no es estática, sino una edificación constante sobre el
fundamento que es Cristo.
Luego dice: “confirmados en la
fe, así como habéis sido enseñados.” La fe necesita ser fortalecida mediante la
verdad del Evangelio. Esto implica formación, meditación en la Palabra, y
también permanecer fieles a la enseñanza apostólica sin dejarnos arrastrar por
filosofías huecas o doctrinas humanas. Pablo está llamando a una fe sólida, no
emocional ni superficial.
Finalmente, añade un elemento
esencial del crecimiento espiritual: “abundando en acciones de gracias.” La
gratitud es señal de una fe viva. Quien camina con Cristo y reconoce su gracia,
no puede dejar de agradecer. La gratitud protege el corazón del orgullo, de la
queja y del olvido de Dios. Nos recuerda que todo lo que tenemos y somos
proviene de Él.
Esta meditación nos anima a
evaluar nuestra vida cristiana: ¿estamos andando en Cristo, o solo lo recibimos
en algún momento del pasado? ¿Estamos creciendo y profundizando en Él, o
estancados en la fe?
Dios les bendiga
abundantemente.

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