martes, 23 de septiembre de 2025

Un momento... Dios lo ve todo

 


UN MOMENTO CON DIOS

Dios lo ve todo

 

“Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” (Hebreos 4. 13)

 

Este versículo nos confronta con una verdad profunda y a la vez liberadora: nada está oculto ante Dios. En un mundo donde las apariencias pueden engañar y donde es fácil esconder intenciones detrás de palabras o gestos, la Palabra nos recuerda que ante el Señor todo queda expuesto. No hay rincón del alma que Él no vea, ni pensamiento que le sea ajeno.

La imagen es poderosa: “desnudas y abiertas” sugiere no solo visibilidad, sino vulnerabilidad. Como un sacrificio examinado antes de ser ofrecido, así somos nosotros ante el Dios vivo. No se trata de un Dios distante que observa desde lejos, sino de uno que escudriña con amor, que conoce nuestras luchas, nuestras motivaciones, nuestras heridas más profundas.

Este conocimiento total no es para condenación, sino para redención. Dios no nos expone para avergonzarnos, sino para sanarnos. Su mirada no es la de un juez severo que busca fallas, sino la de un Padre que anhela restaurar. Pero para que eso ocurra, debemos dejar de escondernos. Como Adán en el Edén, muchas veces corremos a cubrirnos cuando fallamos. Sin embargo, la gracia comienza cuando dejamos de huir y nos presentamos tal como somos.

Hebreos 4. 13 también nos recuerda que daremos cuenta. No como amenaza, sino como llamado a vivir con propósito, integridad y reverencia. Cada decisión, cada palabra, cada omisión tiene peso eterno. Vivir a la luz de esta verdad nos libera del temor a los hombres y nos enfoca en agradar a Aquel que ve el corazón.

Esta meditación nos invita a cultivar una vida sin doblez, donde lo que somos en lo íntimo refleje lo que proclamamos en lo público. A vivir conscientes de la mirada de Dios, no como carga, sino como guía. Su presencia constante es nuestro refugio y también nuestro llamado a la autenticidad.

Dios les bendiga abundantemente.

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