UN MOMENTO CON DIOS
La sabiduría que viene de lo
alto
“Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: Él prende a los sabios en la astucia de ellos.” (1 Corintios 3. 19)
En 1 Corintios 3. 19, el
apóstol Pablo nos confronta con una profunda verdad espiritual: “Porque la sabiduría
de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: Él prende a los
sabios en la astucia de ellos.” Este versículo forma parte de una exhortación
más amplia en la que Pablo corrige a los creyentes de Corinto por su orgullo y
división, especialmente por seguir a líderes humanos como si fueran más
importantes que Cristo mismo.
Pablo explica que la sabiduría
humana, cuando está separada de Dios, no solo es insuficiente, sino también
necia. Lo que el mundo considera sabio, el razonamiento lógico, el poder, el
prestigio, la autosuficiencia, en realidad no tiene valor eterno si no se
somete a la verdad divina. De hecho, Dios considera insensatez toda sabiduría
que no nace de Su Palabra y de Su Espíritu.
Este versículo también
contiene una cita del libro de Job (Job 5. 13), donde se afirma que Dios atrapa
a los sabios en su propia astucia. Es decir, Dios desenmascara la arrogancia de
los que confían en su propia inteligencia y les muestra que no pueden escapar
de su juicio ni controlar su destino sin Él. Esta es una advertencia seria
contra el orgullo intelectual y espiritual.
En nuestro tiempo, donde la
ciencia, la filosofía y la cultura muchas veces excluyen a Dios, este mensaje
sigue siendo vigente. El mundo aplaude el conocimiento, pero desprecia la fe.
Exalta la razón, pero ignora la revelación divina. Sin embargo, la verdadera
sabiduría comienza con el temor del Señor y se manifiesta en humildad,
obediencia y dependencia de Él.
Esta meditación nos llama a
examinar en qué tipo de sabiduría estamos confiando. ¿Estamos edificando
nuestra vida sobre principios del mundo o sobre la verdad de Dios? ¿Valoramos
más el reconocimiento humano que la aprobación del cielo?
Más que nunca, necesitamos una
fe firme que no se deje engañar por lo aparente ni seducir por lo temporal.
Recordemos que Dios resiste a los sabios según el mundo, pero da gracia a los
humildes que reconocen su necesidad de Él.
Busquemos la sabiduría que viene de lo alto, y no seremos atrapado por la
astucia del mundo, sino guiado por la luz de la verdad eterna.
Dios les bendiga
abundantemente.

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