UN MOMENTO CON DIOS
Cuidado con nuestro corazón
“Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo. Antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.” (Hebreos 3. 12 – 13)
Este pasaje es una advertencia
amorosa y urgente. Nos llama a estar atentos, no a los peligros externos, sino
al sutil deterioro interno que puede llevarnos a apartarnos del Dios vivo. El
autor de Hebreos no habla a incrédulos, sino a “hermanos”, a creyentes que
caminan en la fe, pero que no están exentos del riesgo de endurecer su corazón.
El pecado no siempre se
presenta como una rebelión abierta. A menudo, comienza con una pequeña
concesión, una justificación, una distracción. El texto lo llama “engaño”,
porque el pecado promete alivio, placer o control, pero su fruto es separación,
frialdad espiritual y pérdida de sensibilidad. El corazón se endurece no de
golpe, sino lentamente, como la tierra que se seca al sol sin recibir agua.
Por eso, el remedio que ofrece
el Espíritu es comunitario: “exhortaos los unos a los otros cada día”. No basta
con una fe individualista. Necesitamos hermanos y hermanas que nos animen, nos
confronten con amor, nos recuerden la verdad cuando el mundo grita mentiras. La
exhortación diaria es un acto de gracia: es el recordatorio constante de que
aún estamos en el “hoy” de Dios, ese tiempo de oportunidad, de arrepentimiento,
de renovación.
El “hoy” es clave. No se nos
promete el mañana. Cada día es una nueva invitación a volver el corazón al
Señor, a escuchar su voz y a responder con fe. Ignorar esa voz endurece el
alma. Escucharla, en cambio, nos mantiene sensibles, humildes y dependientes de
su gracia.
Esta meditación nos llama a
cultivar una comunidad de fe donde la exhortación no sea vista como juicio,
sino como cuidado. Donde el ánimo mutuo sea parte de nuestra vida diaria, no
solo en reuniones formales, sino en conversaciones sinceras, mensajes de
aliento, oraciones compartidas.
Dios les bendiga
abundantemente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario