lunes, 22 de septiembre de 2025

Un momento... Cuidado con nuestro corazón

 


UN MOMENTO CON DIOS

Cuidado con nuestro corazón

 

“Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo. Antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.” (Hebreos 3. 12 – 13)

 

Este pasaje es una advertencia amorosa y urgente. Nos llama a estar atentos, no a los peligros externos, sino al sutil deterioro interno que puede llevarnos a apartarnos del Dios vivo. El autor de Hebreos no habla a incrédulos, sino a “hermanos”, a creyentes que caminan en la fe, pero que no están exentos del riesgo de endurecer su corazón.

El pecado no siempre se presenta como una rebelión abierta. A menudo, comienza con una pequeña concesión, una justificación, una distracción. El texto lo llama “engaño”, porque el pecado promete alivio, placer o control, pero su fruto es separación, frialdad espiritual y pérdida de sensibilidad. El corazón se endurece no de golpe, sino lentamente, como la tierra que se seca al sol sin recibir agua.

Por eso, el remedio que ofrece el Espíritu es comunitario: “exhortaos los unos a los otros cada día”. No basta con una fe individualista. Necesitamos hermanos y hermanas que nos animen, nos confronten con amor, nos recuerden la verdad cuando el mundo grita mentiras. La exhortación diaria es un acto de gracia: es el recordatorio constante de que aún estamos en el “hoy” de Dios, ese tiempo de oportunidad, de arrepentimiento, de renovación.

El “hoy” es clave. No se nos promete el mañana. Cada día es una nueva invitación a volver el corazón al Señor, a escuchar su voz y a responder con fe. Ignorar esa voz endurece el alma. Escucharla, en cambio, nos mantiene sensibles, humildes y dependientes de su gracia.

Esta meditación nos llama a cultivar una comunidad de fe donde la exhortación no sea vista como juicio, sino como cuidado. Donde el ánimo mutuo sea parte de nuestra vida diaria, no solo en reuniones formales, sino en conversaciones sinceras, mensajes de aliento, oraciones compartidas.

Dios les bendiga abundantemente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario