jueves, 25 de septiembre de 2025

un momento... Siempre hagamos el bien

 


UN MOMENTO CON DIOS

Siempre hagamos el bien

 

 “Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos.” (1 Tesalonicenses 5. 15)

 

El apóstol Pablo, en 1 Tesalonicenses 5. 15, nos entrega un principio esencial del carácter cristiano: la no represalia y la búsqueda activa del bien, no solo dentro de la comunidad de fe, sino también hacia todas las personas. En un mundo donde la venganza es considerada natural y hasta justificable, este mandamiento resuena como una llamada al amor genuino y al testimonio visible del Reino de Dios.

“Mirad que ninguno pague a otro mal por mal” nos invita a vivir con vigilancia espiritual. La palabra “mirad” implica atención, cuidado, como si Pablo dijera: “Estén alertas para no caer en esta trampa”. Cuando alguien nos hiere, lo más natural es devolver la ofensa. Pero el evangelio de Cristo nos propone un camino más elevado: no responder con la misma moneda, sino con gracia. La venganza no produce justicia, solo alimenta el ciclo del odio.

Jesús mismo enseñó este principio en el Sermón del Monte: “Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen…” (Mateo 5. 44). Esta actitud no es debilidad, sino fuerza espiritual. Perdonar y hacer el bien cuando se ha recibido el mal requiere una fortaleza que solo el Espíritu Santo puede dar.

La segunda parte del versículo nos orienta hacia una actitud activa: “Antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos.” No basta con evitar la venganza; el creyente está llamado a buscar y practicar el bien continuamente, tanto con los hermanos en la fe como con los que están fuera de la comunidad cristiana. Esta insistencia en “siempre” y “para con todos” revela que la bondad no debe tener límites ni condiciones.

Esta reflexión nos desafía a preguntarnos: ¿cómo respondemos cuando somos tratados injustamente? ¿Guardamos rencor, buscamos venganza o dejamos lugar a la obra de Dios en nuestras emociones? ¿Estamos buscando hacer el bien de manera intencional, incluso hacia quienes no lo merecen?

Dios nos llama a reflejar el carácter de Cristo, quien no respondió con mal a sus enemigos, sino que oró por ellos desde la cruz. Hoy, podemos elegir romper el ciclo del mal con el bien, y ser instrumentos de paz, misericordia y restauración.

Hagamos el bien, aun cuando no lo recibamos a cambio. En eso se muestra el poder del Evangelio en nuestra vida.

Dios les bendiga abundantemente.

 

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