miércoles, 24 de septiembre de 2025

Un momento... Crecer en Cristo

 


UN MOMENTO CON DIOS

Crecer en Cristo

 

 “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios…” (Hebreos 6. 1)

 

Hebreos 6. 1 es un llamado claro y firme al crecimiento espiritual. El autor de Hebreos exhorta a sus lectores a no quedarse estancados en los principios básicos de la fe cristiana, sino a avanzar hacia la madurez. Es una invitación a ir más allá del inicio del camino, sin despreciarlo, pero entendiendo que la vida cristiana no debe quedar atrapada en una repetición constante de los fundamentos, sino que debe desarrollarse, profundizarse y dar fruto.

Cuando dice “dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo”, no se refiere a abandonar esas verdades, sino a superar una etapa inicial, como quien deja la escuela primaria no porque la desprecie, sino porque es necesario avanzar hacia niveles mayores de aprendizaje. Esos “rudimentos” incluyen verdades esenciales como el arrepentimiento, la fe, el bautismo, la resurrección y el juicio eterno. Son importantes y verdaderos, pero no deben ser el único alimento espiritual.

“Vamos adelante a la perfección” implica avanzar hacia la madurez cristiana. No se trata de perfección sin pecado, sino de una vida sólida, estable, y plenamente entregada al Señor. Dios desea que cada creyente crezca, que deje la inmadurez espiritual, y que camine con firmeza, convicción y sabiduría. Una fe madura no depende de emociones momentáneas, sino de una relación constante con Cristo, del conocimiento de Su Palabra, y de una obediencia diaria.

El versículo también señala la importancia de no “echar otra vez el fundamento”, es decir, no volver a empezar continuamente como si nunca hubiéramos crecido. Muchos cristianos viven en ciclos espirituales repetitivos: caen, se levantan, comienzan de nuevo, pero nunca edifican una vida cristiana robusta sobre el fundamento que ya fue puesto: Jesucristo.

Esta reflexión nos desafía a evaluar nuestro caminar. ¿Estamos avanzando hacia la madurez espiritual, o seguimos atrapados en los mismos problemas y dudas de siempre? ¿Buscamos conocer más profundamente a Cristo y vivir conforme a Su voluntad, o nos conformamos con una fe superficial?

Dios nos llama a crecer. No nos conformemos con el inicio del camino. Si ya hemos creído en Cristo, si ya tenemos el fundamento, entonces edifiquemos sobre Él una vida fuerte, llena del conocimiento de Dios, del fruto del Espíritu y del deseo de avanzar.

Vamos adelante, no retrocedamos. La madurez es el propósito de Dios para cada uno de nosotros.

Dios les bendiga abundantemente.

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