lunes, 1 de junio de 2026

Un momento... La memoria de Dios

 




UN MOMENTO CON DIOS

La memoria de Dios

 

Ester 6

 

El rey Asuero, "casualmente", da con el registro de cómo Mardoqueo había salvado la vida del rey tiempo atrás descubriendo un complot. Mardoqueo nunca recibió una recompensa en su momento, y el asunto se olvidó.

A veces sentimos que nuestra fidelidad es invisible o que Dios se ha olvidado de nuestras batallas cotidianas. Sin embargo, esto nos recuerda que Dios tiene un libro de memorias que nunca se pierde. Él maneja los tiempos a la perfección. El aparente "retraso" en el reconocimiento a Mardoqueo no fue un olvido, sino una preparación para el momento exacto donde su honra desmantelaría el orgullo de Amán.

La ironía divina se despliega cuando Amán entra al patio con la intención de pedir la ejecución de Mardoqueo, pero el rey lo interrumpe con una pregunta: «¿Qué se hará al hombre cuya honra desea el rey?» (Ester 6. 6). Amán, cegado por su soberbia, piensa que el rey habla de él y diseña un homenaje digno de un monarca.

La justicia de Dios es perfecta, Amán es obligado a vestir a su peor enemigo con las ropas reales, montarlo en el caballo del rey y proclamar su honor por las calles de Susa. Dios tiene el poder de tomar los mismos escenarios que el enemigo diseñó para tu vergüenza y transformarlos en plataformas de Su gloria. Cuando caminamos en integridad, no necesitamos defendernos; nuestra justicia proviene del Cielo.

Mientras Amán regresa a su casa cubierto de vergüenza, presagiando su caída final, Mardoqueo regresa a su lugar habitual, la puerta del rey. Mardoqueo no se llenó de soberbia tras el desfile; regresó a su labor con la misma humildad de siempre.

No nos desesperemos si la justicia tarda en llegar. El Dios que gobierna los corazones de los reyes está velando por nosotros en la noche más oscura. Sigamos sirviendo en integridad, porque cuando Dios decide honrarnos, nadie puede detener Su mano.

Dios les bendiga abundantemente.

 

Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

 

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

 

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