martes, 30 de junio de 2026

Un momento... El cimiento de la fidelidad de Dios

 


 

UN MOMENTO CON DIOS

El cimiento eterno de la fidelidad de Dios

 

Salmo 89. 1 - 2

 

"Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente; de generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca. Porque dije: Para siempre será edificada misericordia; en los cielos mismos afirmarás tu verdad."

 

El Salmo 89 comienza en una nota de altísima adoración, aunque fue escrito en un momento de profunda crisis nacional. El salmista Etán el ezraíta contempla el aparente colapso del pacto con el rey David. Sin embargo, antes de derramar sus dudas y su dolor ante el Señor, toma una decisión radical: establecer su mente en lo que nunca cambia.

El salmista declara: "Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente". La palabra utilizada aquí para misericordia es Hesed, que describe el amor leal, inquebrantablel de Dios. Etán no dice que cantará solo cuando todo vaya bien, sino "perpetuamente".

La enseñanza para nosotros es confrontativa: la alabanza no puede depender de nuestro estado de ánimo ni de la estabilidad de nuestras finanzas. Alabar en medio de la tormenta es un acto de fe que le recuerda a nuestra alma que Dios sigue siendo bueno, incluso cuando las circunstancias son malas.

La fe auténtica no se puede guardar en secreto. El texto añade: "de generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca".

Nuestra voz es el instrumento que Dios utiliza para registrar Sus maravillas en la memoria del mundo. Si dejamos de hablar de lo que Dios ha hecho, las próximas generaciones crecerán huérfanas de esperanza.

Tenemos la responsabilidad de comunicar que Dios es fiel, transformando nuestras experiencias personales en un legado espiritual para los que vienen detrás.

El versículo 2 nos ofrece una perspectiva cósmica: "en los cielos mismos afirmarás tu verdad". Las instituciones humanas caen, las economías colapsan y las personas nos fallan porque la tierra es inestable. Pero el amor y la verdad de Dios están anclados en los cielos, completamente fuera del alcance de las crisis terrenales. Su fidelidad está tan firme como las estrellas. Cuando sentimos que nuestro mundo se tambalea, este pasaje nos invita a fijar nuestros ojos en lo alto, donde el trono de Dios permanece inconmovible.

¿En qué lugar están puestos nuestros cimientos?

Si construimos nuestra seguridad sobre cosas terrenales, viviremos con miedo a que se derrumben.

Hoy, decidamos unirnos al salmista. Tomemos la decisión de cantar, de hablar de Su fidelidad y de recordar que el amor de Dios está firmemente edificado en el lugar más seguro del universo: Su propio carácter.

Dios les bendiga abundantemente.

 

Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

 

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

 

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