UN MOMENTO CON DIOS
Bajo la Sombra de sus Alas
Salmo 91. 4 - 8
"Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; más a ti no llegará. Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos."
El Salmo 91 no promete un
mundo sin peligros, sino una protección absoluta en medio de ellos. En los
versículos 4 al 8, el salmista utiliza dos metáforas poderosas para describir
el cuidado de Dios: la ternura de un ave que protege a sus polluelos ("con
sus plumas te cubrirá") y la solidez de un guerrero listo para la batalla
("escudo y adarga es su verdad"). Dios es, al mismo tiempo, nuestro
refugio más tierno y nuestra defensa más fuerte.
La vida suele atacarnos en
diferentes horarios y formatos. El texto habla del "terror nocturno"
(esos miedos y ansiedades que crecen en la oscuridad de la noche) y de la
"saeta que vuele de día" (los ataques inesperados o las malas
noticias cotidianas). También menciona plagas y mortandades. Sin embargo, la
instrucción divina es contundente: "No temerás".
Esta paz no nace de la
ignorancia de los problemas, sino de saber quién nos respalda. Mientras el mundo
a nuestro alrededor puede parecer caótico, con crisis donde "caerán a tu
lado mil y diez mil a tu diestra", la promesa para el que confía en Dios
es de preservación: "más a ti no llegará". Verás el resultado del mal
en el mundo, pero nuestra vida estará guardada en el escondite del Altísimo.
Cambiemos el miedo por la
verdad: El pasaje dice que su verdad es nuestro escudo. Cuando el miedo al
futuro o a la enfermedad nos ataque, no nos defendamos con nuestras propias
fuerzas; levantemos la verdad de las promesas de Dios como nuestro escudo.
Descansemos en su soberanía:
La distancia entre el peligro y nuestra vida la determina Dios, no las
circunstancias. Si estamos bajo sus alas, estamos en el lugar más seguro del
universo.
Dios les bendiga
abundantemente.
Si estás alejado o si nunca
antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:
Señor
Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego
mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites
en mí por siempre. Amén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario