miércoles, 1 de julio de 2026

Un momento... Bajo la sombra de Sus alas

 


UN MOMENTO CON DIOS

Bajo la Sombra de sus Alas

 

Salmo 91. 4 - 8

 

"Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; más a ti no llegará. Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos."

El Salmo 91 no promete un mundo sin peligros, sino una protección absoluta en medio de ellos. En los versículos 4 al 8, el salmista utiliza dos metáforas poderosas para describir el cuidado de Dios: la ternura de un ave que protege a sus polluelos ("con sus plumas te cubrirá") y la solidez de un guerrero listo para la batalla ("escudo y adarga es su verdad"). Dios es, al mismo tiempo, nuestro refugio más tierno y nuestra defensa más fuerte.

La vida suele atacarnos en diferentes horarios y formatos. El texto habla del "terror nocturno" (esos miedos y ansiedades que crecen en la oscuridad de la noche) y de la "saeta que vuele de día" (los ataques inesperados o las malas noticias cotidianas). También menciona plagas y mortandades. Sin embargo, la instrucción divina es contundente: "No temerás".

Esta paz no nace de la ignorancia de los problemas, sino de saber quién nos respalda. Mientras el mundo a nuestro alrededor puede parecer caótico, con crisis donde "caerán a tu lado mil y diez mil a tu diestra", la promesa para el que confía en Dios es de preservación: "más a ti no llegará". Verás el resultado del mal en el mundo, pero nuestra vida estará guardada en el escondite del Altísimo.

Cambiemos el miedo por la verdad: El pasaje dice que su verdad es nuestro escudo. Cuando el miedo al futuro o a la enfermedad nos ataque, no nos defendamos con nuestras propias fuerzas; levantemos la verdad de las promesas de Dios como nuestro escudo.

Descansemos en su soberanía: La distancia entre el peligro y nuestra vida la determina Dios, no las circunstancias. Si estamos bajo sus alas, estamos en el lugar más seguro del universo.

Dios les bendiga abundantemente.

 

 

Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

 

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

 

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