UN MOMENTO CON DIOS
Pesas justas en el Reino de Dios
"Peso y balanzas justas son de Jehová; obra suya son todas las pesas de la bolsa. Abominación es a los reyes hacer impiedad, porque con justicia será afirmado el trono. Los labios justos son el deleite de los reyes, y estos aman al que habla lo recto." (Proverbios 16. 11 – 13)
Estos versículos conectan de
forma magistral dos esferas de la vida que a menudo intentamos separar: los
negocios cotidianos (el comercio) y las altas esferas del poder (el gobierno).
Al unirlas, el pasaje nos demuestra que para Dios no existe una división entre
lo secular y lo sagrado. Su justicia lo abarca todo.
En el versículo 11, se nos
habla de pesos y balanzas. En la antigüedad, los comerciantes llevaban una
bolsa con piedras que usaban como pesas para medir la mercancía. Era muy fácil
tener dos juegos de piedras, unas más ligeras para cuando vendían y otras más
pesadas para cuando compraban. Dios interviene con contundencia y dice:
"Obra suya son todas las pesas". Él es el diseñador de las
matemáticas, de la física y de la honestidad. Cuando alguien altera la balanza
en su trabajo, no solo engaña a su prójimo, sino que altera el orden divino.
Inmediatamente después, el
proverbio se traslada al palacio. Nos dice que el liderazgo y la autoridad no
se sostienen por el ejército, el dinero o el carisma, sino por la justicia. Un
líder (ya sea un rey, un jefe, un padre o una madre) que actúa con impiedad
corroe sus propios cimientos. Dios aborrece la tiranía y el abuso de poder,
pero se deleita y sostiene a aquellos gobernantes y líderes que aman la verdad
y se rodean de personas que hablan con rectitud.
Este pasaje es una radiografía
sobre la integridad. Nos desafía a examinar cómo nos comportamos en dos áreas
específicas:
Nuestras balanzas diarias:
¿Somos justos en nuestro trabajo? Usar "pesas falsas" hoy en día
significa cobrar por ocho horas y trabajar seis, exagerar los gastos en un
informe, o prometer una calidad en un servicio que sabemos que no vamos a
entregar. Dios nos llama a una honestidad absoluta en nuestras transacciones.
Nuestras palabras ante la
autoridad: El versículo 13 dice que los líderes sabios aman al que habla lo
recto. En un mundo lleno de aduladores que solo dicen lo que otros quieren oír
para ganar favores, el cristiano debe distinguirse por una verdad sazonada con
gracia. La integridad al hablar abre puertas eternas.
Nuestra integridad en lo
secreto y en lo público es nuestro mayor testimonio. Cuando decidimos ser justos,
estamos afirmando el trono de Dios en nuestra propia vida.
Dios les bendiga
abundantemente.
Si estás alejado o si nunca
antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:
Señor Jesús, me arrepiento de
mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo
como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre.
Amén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario