viernes, 3 de julio de 2026

Un momento... El diseño de la sabiduría

 


UN MOMENTO CON DIOS

El Diseño de la Sabiduría

 

"¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tus beneficios." (Salmo 104. 24)

 

El Salmo 104 es un poema monumental dedicado a la creación. Sin embargo, el versículo 24 funciona como el corazón del salmo, un suspiro de asombro donde el salmista se detiene, mira a su alrededor y queda maravillado ante la magnitud de lo que ve. No solo admira la cantidad de las obras divinas ("innumerables"), sino la calidad de su diseño: "Hiciste todas ellas con sabiduría".

En el universo de Dios no hay accidentes. Desde las galaxias más lejanas hasta el ecosistema más microscópico, todo opera con una precisión matemática y un propósito perfecto. La naturaleza no es el resultado del caos; es el lienzo de una mente brillante. Cada ciclo del agua, cada estación del año y cada latido del corazón humano testifican que el Creador es un estratega maestro.

Lo más hermoso de este versículo es su conclusión: "la tierra está llena de tus beneficios". La sabiduría de Dios no es fría ni meramente intelectual; es una sabiduría generosa. Dios diseñó el mundo para que estuviera lleno de sus bondades, asegurándose de que la creación proveyera sustento, belleza y refugio para todas sus criaturas.

Si Dios puso tanta sabiduría y detalle en los lirios del campo, en las aves del cielo y en el orden del cosmos, ¿cuánto más cuidado habrá puesto al diseñar nuestra vida? Nuestros días, nuestros talentos, e incluso las estaciones difíciles por las que pasamos, están bajo la supervisión de esa misma sabiduría perfecta.

En un mundo acelerado, perdemos la capacidad de asombro. Hoy, tomemos dos minutos para mirar un árbol, el cielo o nuestra propia respiración, y reconozcamos la firma de Dios en ello.

Si sentimos que nuestra vida actual es caótica, recordemos que el Dios que ordenó el cosmos tiene el poder y la sabiduría para ordenar nuestras circunstancias. No estamos a la deriva; estamos en las manos del Maestro.

Dios les bendiga abundantemente.

 

Si estás alejado o si nunca antes hiciste una oración entregando tu vida a Dios has esta oración:

 

Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados. Perdóname y limpia mi corazón. Te entrego mi vida hoy; te recibo como mi único Salvador y te pido que me guíes y habites en mí por siempre. Amén.

 

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